Ir al contenido principal

The John Lennon Collection

 El primer casete que escuché de John Lennon separado de The Beatles me estremeció como ningún casete o disco escuchado después del entrañable cantautor inglés... y por cierto me sigue estremeciendo. La selección hecha por los encargados de EMI para conmemorar la reciente muerte de uno de los seres humanos más contradictorios que haya podido existir, es cuando menos "abrumadora". Pocos discos (porque seamos sinceros; primero fue un vinilo) pueden comenzar con himnos tan potentes como Give Peace A Chance, Intant Karma! y Power To The People; si bien es cierto el impulso rockero y contestatario da paso a canciones en apariencia bastantes melosas como podrían ser Love (que siempre me ha gustado mucho) o Happy Xmas continuamos ante un trabajo sumamente potente en el mensaje resultante.

Que aquí venga aquel himno sin paragón llamado Imagine (del que existen tantos y tantos admiradores) no le resta magnetismo a otras canciones que a mi parecer son bastante más honestas. También viene una bastante notable versión de la canción Stand By Me, lo que no es menor tomando en cuenta la cantidad de versiones que tiene. El hecho es que la selección realizada para que los fans, del por entonces, recientemente asesinado referente cultural no deja lugar a duda de la esencia del Lennon que quedaría para la historia. Quienes conocen la vida y la obra del hombre en cuestión no pueden evitar seguro cierto aire de protesta comercial en una obra como ésta, una colección elegida con pinzas pues es lo mismo arrolladora como intima. O sea un casete o disco para escuchar y disfrutar.

Tanto las letras como la música son una muy buena síntesis del legado artístico y cultural de uno de mis seres humanos favoritos. No me refiero a ESA DEFINICION de ser humano en la que seguramente están pensando, me refiero a un hombre atormentado y contradictorio, enamorado a la vez que desencantado. Un poeta, dibujante, músico que fue violento lo mismo que pacifista, inseguro a la vez que genio. Yo sé que quienes conocen la biografía de John Lennon bastante más allá de la imagen que se vende a partir de su muerte comprenderán lo que estoy escribiendo y si alguien que lee no la conoce ni le interesa conocerla; siempre le queda este casete o disco para disfrutar de un inolvidable momento.



   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...