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Batman (1989)

 


  Esta la fui a ver al cine el año en que se estrenó. El cine era una sala cerca de la plaza de armas de la capital y yo tenía quince años. No había ido demasiado al cine y lo recordaré siempre como uno de los primeros días en que me permití ser niño. Siempre me gustaron los superhéroes, hace poco me empezaba a gustar el cine, la película la dirigía un tal Tim Burton y en nada se parecía al Batman que hasta hace poco se podía ver en las tardes por la televisión. Era una visión oscura del personaje, más de acuerdo con la visión que le había dado Frank Miller también hace algunos años en el mundo del cómic (otra pasión que vine a reconocer más bien tardecito). El Guasón (como le decíamos y le decimos a el Joker en Latinoamérica) estaba interpretado por Jack Nicholson. uno de los grandes actores en la historia del cine norteamericano. Que como cabía esperar, le robaba la película a Michael Keaton que era Bruce Wayne/Batman y por tanto el protagonista. 

Qué película más entretenida, que estética, iluminación y música tan absorbente a la vez que comercial (Prince canta el tema principal y Danny Elfman estaba a cargo de la banda de sonido). Una de las primeras historias de origen de superhéroes cuando no se hacían películas de superhéroes con la hostigante y conveniente asiduidad con que ahora se hacen este tipo de películas, que por cierto no siempre son tan buenas como algunos y algunas suelen creer. Pero la idea de forma alguna es ponernos graves en este comentario, la idea es más bien una celebración del cine hermanado con la cultura popular, la infancia y la nostalgia como ejercicio de redacción. Al día de hoy sigo disfrutando, no solo esta, sino que también (y puede que más) la continuación que el mismo director hizo de esta historia que es, con justicia, bastante reconocida. 

A pesar de estar claramente inspirada en la visión oscura que del personaje se había explorado en los cómics de mediados de los años ochenta, la película se toma licencias que pudiesen considerarse un tanto chirriantes para los más puristas como el hecho de que es Jack Napier (un malandrín creado para la película) quien mata a los padres de Bruce Wayne y quien termina transformándose en el joker que por lo demás muere en la película, cosa que no ha sucedido nunca en los cómics puesto que el fascinante villano es el némesis por excelencia del superhéroe del que trata la cinta. Pero nada, un clásico del cine por donde se le mire; capaz de dejar contentos tanto a los críticos como al publico que solía ir y va a los cines con el único propósito de entretenerse por un rato.



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