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Little Girl Blue

 Es profundamente placentero escuchar el primer disco de Nina Simone. Ella soñaba con ser pianista clásica, tenía todas las condiciones para ser quizás la más grande interprete femenina del jazz y repartió su enorme talento en tan variada producción musical, no siempre docta, no siempre recatada. Me cuesta separar a la artista de la activista, sin embargo lo voy a intentar.

La voz de contralto  Nina fue desde siempre una experiencia digna de oír. Los arreglos musicales de Jimmy Bond (bajo) y Tootie Heath (batería) son inapreciables en su relación con un piano que es tocado con una sensibilidad que trasciende más allá de la voz y los acordes que nos envuelven. Canciones como Mood Indigo, ejecuciones en el piano como la de Central Park Blues, explosiones emocionales como las de Love Me Or Leave Me o el intimismo de I loves You Porgy garantizan un momento de sosegado y efectivo reposo al banal ruido que no pocas veces nos rodea fuera de las fronteras de aquel lugar especial que consideramos nuestro refugio.

En este disco ya estaba el famosísimo  My Baby Just Cares For Me que tal vez es una de sus canciones más conocidas. Conocida es la obra completa que obtuvo por entonces (1957, año de su aparición) hasta el día de hoy una cálida a la vez que efusiva recepción. No es un disco largo, para nada agotador para aquellos que no escuchan jazz habitualmente y es cuando menos una experiencia agradable a los sentidos a los sentimientos que en modo alguno puede ser considerada una perdida de tiempo una vez escuchado.


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