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Los inevitables encuentros (III)

Todavía hay quienes creen que somos distintos, quienes piensan que se justifican nuestras fronteras, quienes se sienten orgullosos de pertenecer y poder demostrar que somos superiores a estos otros o estas otras. También hay quienes pregonan que somos hermanos y que lo que haces a un hombre se lo haces a la humanidad, pero tanto unos como otros cada vez debiesen ser menos. Las culturas han comenzado un viaje que inevitablemente culminara en un encuentro; encontraran los conquistadores que aquellos a quienes conquistan terminaran por conquistarlos con sus riquezas culturales. Llegará un día en que los cantos que podemos oír cantar a los esclavos serán los cantos que de una u otra forma cantaremos todos. Las religiones dejarán de tener sentido y morirán más gentes por los excesos de las civilizaciones que por el hambre o las guerras.

Entiendo muy bien que esto que escribo pueda parecer a quienes leen solo cándidas fantasías. Pero este siglo que vivimos, la manera de pensar que ha permitido notables avances en los viajes de exploración y en la ciencia; me motivan a creer en un momento no demasiado lejano en que los encuentros que con estas palabras intento explicar sean naturalmente inevitables.

                                                                                                          John Marie Rousseau

                                                                              “Tratados del hombre nuevo” (Francia; 1750)

 


 


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