Ir al contenido principal

La memoria infinita

Había estado esperando hace rato el momento. Sabida es mi admiración por Paulina Urrutia (mujer, actriz y ser humano innegablemente sensible); no había tenido ocasión de expresar la que siempre he sentido por Augusto Góngora (hombre, periodista y valiente en tiempos de cobardes). Quería mucho ver el documental de Maite Alberdi que la venía rompiendo en récord de público y buenas críticas. No se había dado el momento...hasta ahora.

Cuando Augusto Góngora murió yo estaba pasando por el que ha sido, hasta ahora, mi momento más delicado en temas de salud. Estaba convaleciente de una operación y en estricta observación, a la espera de alguna manifestación sorpresiva de mi estomago tras una peritonitis que como no me mató, me hizo más sensible. Claro que sabía de qué iba el documental; muy poco sabía de la historia de amor que hace más de veinte años venía escribiendo la pareja depositaria de mi admiración.

En varios momentos del documental quise llorar...no sé porque no lo hice, puede ser porque me he predispuesto a ser fuerte aún en la más profunda sensibilidad. Me sorprendieron tantas cosas de lo que las cámaras registraban. Una historia de amor como la que soñamos muchos, la constatación de que la fortaleza de quienes son capaces de amar jamás termina de encontrar límites. El material (el inevitable deterioro de una persona que sufre alzhéimer y la paciencia infinita que debe tener quien se decida a acompañarle) se prestaba para un dramatismo en el que esta intromisión a la intimidad de dos seres que, a pesar del tremendo desafío en que están inmersos, se aman de manera honesta y sincera.


Puede ser que obras audiovisuales como este documental o la película Lejos de ella (Sarah Polley; 2006) sean un ejemplo para aquellos que deciden vivir una vida juntos. Amar y convivir no son actos que se lleven necesariamente bien juntos. Se precisa tanto de madurez en el intento, tanto de voluntad y de paciencia; pero algunas veces se logra. Hay quienes deben trabajar mucho para permanecer juntos y quienes terminan estando juntos por costumbre...este documental pone en entredicho los lugares comunes del amor, muestra lo sencillo que puede parecer lo que es complejo. Hay miradas enamoradas, palabras dulces y momentos de miedo, agresividad (bellamente contenida, gracias al amor que subyace en el ser humano que la expresa) que jamás llega a ofender, un amor a los libros, la solidaridad humana y la necesidad de expresar que conmueve (imagino) hasta al más férreo critico de registros como este que nos regala un entrañable momento que perdura, incluso varios días después de haberlo presenciado. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...