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La sensibilidad (VII)

La idea de patria, esa con banderitas, desfiles militares, pifias en los estadios y menosprecio por los países con retraso económico no me provoca ningún tipo de orgullo. 

    No creo que amar a la patria consista en repetir vacíos rituales; como saludar a las estatuas o pasar marciales ante autoridades que a veces ni siquiera entienden la diferencia entre amor y conveniencia.

    Yo amo la tierra, a la gente que se parece a mí, los que trabajan mucho para que su pedacito de país avance hacia la dignidad. Respeto al que les enseña a los niños y a las niñas los fatales resultados de nuestros errores cuando por venerar una idea errada de patria avasallamos a los débiles con soberbia furia.

    No soy capaz de entender la diferencia entre personas trabajadoras de cualquier país, que ajenas al conveniente chovinismo de los que ensalzan a la patria como un bien común, laboran de sol a sol tratando de que a sus hijos e hijas no les falte lo esencial.

    Los niños y las niñas de nuestro continente son felices jugando en los parques. Si por alguna razón nos ausentáramos los adultos ¿cuánto creen que demorarían ellos y ellas en derribar las fronteras? con el solo fin de ir a jugar con los que se alegran de tener un parque con resbalines y columpios para compartir. Ya sé que me llamaran iluso por esta imagen, algunos argumentaran que es necesaria la propiedad privada y asegurarle a quién se esfuerza el resguardo de aquello que tanto le ha costado ganar…pero y los que aun esforzándose siguen teniendo muy poco, y los ignorados, los olvidados en estas fiestas que se avecinan…

    La parcial independencia política de América latina está pronta a cumplir en varias partes doscientos años ¿cuántos logros verdaderos se han de celebrar, si aún se roba y se persigue a los habitantes originarios de estas tierras?, si la educación sigue siendo clasista, los bancos y las multitiendas roban a gusto y los medios de comunicación divulgan un pequeño mundo donde no alcanzan a llegar todos.

    Habemos algunos que solo queremos preservar a los amigos, alegrarnos de que sale el sol y aún no encuentran la forma de cobrarnos por ello, caminar nuestras calles y detenernos para recordar cuando por ellas corríamos cuando éramos niños, atrevernos a recordar además que nuestras madres nos decían que, alguien allá en el cielo quería que nos amaramos, porque después de todo, éramos hermanos y nosotros lo creíamos, veíamos a nuestros compañeritos de curso como nuestros iguales y nos sentíamos orgullosos de los héroes que habían luchado por legarnos esas cosas…habemos algunos que aún queremos sentirnos orgullosos de compartir con otros lo que hemos ganado y lo que hemos aprendido…


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