Ir al contenido principal

El Hobbit


Volví a leer el que seguro es el libro más accesible de los "cinco grandes" que conforman el mundo de la Tierra Media. Están La comunidad del anillo, Las dos torres, El retorno del rey, el Silmarillion y El Hobbit. No fueron escritos en el orden que se les conoce y hay muchísimos libros que complementan y refuerzan esta rica mitología literaria. El Hobbit fue escrito primero. Luego el profesor Tolkien quiso extender la historia de las entrañables razas que había reunido en su primer libro. Escribió mucho; tanto que sus editores decidieron publicar el segundo libro, de más de mil páginas, en tres partes a las que desde entonces se les conoce como El señor de los anillos. 

En este primer libro conocemos la primera y la más grande aventura que haya vivido un hobbit de su casa. Bilbo Bolsón Took ve invadida su casa en el cerro por trece enanos y un mago que, de algún modo, todos respetan, Inician una larga travesía con el fin de recuperar las riquezas y el hogar de los enanos que están en poder de un intimidante dragón que exilió a la raza de los enanos de su propia montaña solitaria, que es donde ellos vivían). En esta travesía el Hobbit conocen de cerca a los orcos, los elfos, los huargos (lobos más que atemorizantes) y a Gollum ( a quien le roba el famoso anillo que le dará titulo a la trilogía tan conocida por todos y todas). 

Son muchas y muy entretenidas las peripecias en las que Bilbo (que es el tío de Frodo; el hobbit más importante en El señor de los anillos) termina por comprender que él es más valiente de lo que pensaba. Que es capaz de ser ingenioso y de pensar en otras razas con el mismo respeto y cariño con los que pensaría en los de su propia raza. Salir de su zona de confort lo otorga experiencias y le obliga a desarrollar habilidades que nunca hubiese imaginado que dormían dentro de él. Es un viaje de aprendizaje y de autosuperación que a quien lee le hace reír y disfrutar una alegoría bastante singular, tomando en cuenta las vivencias del autor del libro en la primera guerra mundial.

Cada cierto tiempo es un agrado volver a leer libros como este que comento. Libros que literariamente tienen un valor superlativo en comparación con la sarta de sagas que andan hoy por hoy dando vueltas en las librerías. Es verdad que tras el exorbitante éxito comercial de los primeros cinco libros han aparecido cada vez más y mejores ediciones (en lo que se refiere a lo estético) de los libros que conforman esta rica mitología, pero no cabe duda que esta saga, que comienza con El Hobbit y que alguna vez espero haber leído por completo, es la piedra fundacional de la mayoría de las sagas habidas y por venir. Incluso basta con sólo leer este libro para haber invertido muy bien el tiempo que se le ha dedicado.   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...