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El lector electrónico (III)

T
erminó de leer al fin Ulises. Se puso de lado de quienes consideraban En busca del tiempo perdido como mejor libro. Efectivamente leyó una análisis que le permitiera entender el por qué es una obra en tan alta estima para quienes entienden de literatura. Entendió mejor, pero no hubo caso que el libro le gustara. Quizás en unos años más. Hay quienes dicen que Finnegans Wake (también de James Joyce) es mucho mejor obra. Tenía lista una versión digital, para leerla alguna vez en aquel lector electrónico que tantos bellos momentos le había estado brindando.

Leer La República de Platón si que no resistía queja alguna. Nunca se había considerado apto para entender los cásicos de la filosofía pero, qué se le iba a hacer; entendía y había aprendido como marcar partes del libro que le parecían destacables; como cuando subrayaba, con un lápiz de grafito, los pasajes de los libros en los que estudiaba el devenir de las ideas que puede que hubiese olvidado de no haberlas destacado. Nunca le gustó rayar los libros; le daba algo así como pena. Los libros podían buscar una tarde cualquiera nuevos lectores o nuevas lectoras.

Estuvo más que feliz de poder compartir aquella posibilidad de leer libros virtuales con su hija. Ella, igual que él, antes de haber tenido un lector electrónico en las manos, se declaraba férrea defensora de los libros físicos pero también había muchos libros que hubiese querido leer y no los había podido comprar. Descargados entre los de su papá ya no le parecieron inalcanzables. Ella también se animó a leer. Se veía linda leyendo cerca de la ventana de su pieza. La cabeza apuntando en dirección al sol, su largo pelo eran raíces invertidas o pensamientos vueltos ramas buscando brotar más allá de lo esperado. Leyó Hombrecitos que era la continuación de Mujercitas, aquel libro que desde muy niña le había cautivado. Guardaba para leer próximamente Los muchachos de Jo que venía a ser algo así como la tercera parte de un mundo de historias que le aguardaban y que ella no sabía que siempre había querido visitar.

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