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La escritura (II)

Debo partir por aclarar que los libros que he escrito no están ordenados por fechas debido a que, aunque los he terminado, constantemente los estoy revisando y mejorando. Muy pocas veces me gusta cómo quedan y otras muchas les doy constantes revisiones. Igual que cuando leo, puedo estar absorto en más de un libro a la vez, es por eso que algunos tienen fechas que se cruzan. El objetivo de ordenarlos en estas páginas intenta explicar el orden en que debiesen ser leídos de acuerdo a los años y a lo vivido.

    En rigor el primer cuadernillo que escribí se llama Prosas de barro. Le puse ese título porque a pesar de que yo quería escribir no me gustaban los libros de poemas y no consideraba que tuviese calidad para escribir cuentos; resulto entonces que tenía algunos escritos a los catorce años que hablaban en gran manera de lo que había vivido y visto en mi infancia y aunque no eran poemas tenían demasiadas imágenes poéticas y aunque no eran cuentos estaban escritos en prosa; entonces, como no tenía idea qué era lo que estaba escribiendo, se me ocurrió titular aquel cuaderno de forma que definiera de la mejor manera lo que sentía que eran esos primeros escritos.

    Eran textos tremendamente melancólicos, hablaban de pobreza, desilusión y reivindicaciones sociales. En aquel tiempo no pensaba que escribiría tanto después, ni siquiera me reconocía a mí mismo en aquellos textos. Mi proceder en aquellos años era extremadamente silencioso, me parecía mi mundo una comarca húmeda y sin alegrías.

     Originalmente eran 10 prosas, en octubre de 1992 le agregué dos prosas más al cuaderno con motivo de los 500 años de la llegada de los españoles a América, por eso hay dos versiones. Cuando las re-escribí en otro cuaderno aparecen como fecha de escritura ambos años. No me había interesado nunca publicarlos, entonces ya sabía que no sería precisamente un poeta de libros y que lo que escribía no tenía otro fin que ser leídos en lugares y situaciones en que la contingencia nos invitara a levantar la voz a los que callamos por demasiado tiempo.

 

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