Luis Tabilo toca el trombón, Joselo Oses el teclado, Sebastián Cabezas la trompeta, Rodolfo Fuica y Juanito Gronemeyer la batería, Michael Magliochetti la guitarra, Víctor Vargas bajo eléctrico y Leo Ruíz el saxofón. También participan de la fiesta Ricardo Álvarez, Camilo Salinas y José Barria. Trato de nombrarlos a todos y me dan ganas de pedir excusas si no nombro a alguien porque la manera en que la banda interpreta su repertorio es capaz de hacerme sentir que estoy soñando. me atrevo a ser feliz, a querer hasta las lágrimas y a recordar a quienes me han acompañado a soñar durante tantos años. Me acuerdo de cuando era niño, de cuando tenía una certeza acerca de cómo contribuirle al mundo, de las incontables veces en que me enamoré. Me acuerdo de los amigos y las amigas que estoy seguro que algunas veces se acuerdan de mi y termino por darme cuenta de que pensar que la existencia no tiene otro fin que terminar solos, únicamente le conviene a quienes buscan aprovecharse de nuestro desencanto.
No es extraño que piense estas cuestiones mientras baila todo aquí dentro. Las letras... son las letras las que una vez más me permiten revivir y proyectar en tiempos que amenazan con ser difíciles. Hoy más que nunca es que debemos hacer uso de las reservas de letras y melodías que nos recuerdan quienes siempre fuimos. La alegría también puede ser peligrosa... no para nosotros; para los que nos quieren convencer de que todo está mal. Que soñar es un error, que pensar en que las nacionalidades no nos definen es una traición al patriótico espíritu de las estatuas de los profesionales de la muerte que se restituyen en los puntos de celebración. Esta música me recuerda lo mucho que he querido a las personas que vienen de los distintos rincones de este maltratado continente que es invadido cuando a los prepotentes les da la gana. Sé que la mayoría de quienes sienten la alegría que en este día cualquiera yo siento, escuchando a Chico Trujillo, entienden porque me acordé de todo lo que me acordé mientras escuchaba algunos de los discos de esta entrañable banda que cualquier día; hasta el más triste es capaz de ponernos de pie y hacernos dar ese primer paso que, inevitablemente, nos llevará a reencontrarnos con esos millones de paso que nos esperan y nos definen.

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