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Chico Trujillo

Un día; uno cualquiera, no era de fiesta nacional, fin de año ni cumpleaños de nadie. Sentí que la existencia no tenía sentido. No la de los otros, la existencia mía que, de tanto en tanto, se me figura que no tiene otro fin que terminar sola. He querido tanto y soy tan torpe cuando estoy contento. Me emborracho y me dan ganas de dormir para soñar que también puedo bailar y reírme como lo hacen otros y otras que me quieren pero no saben cómo tratarme. Deliberadamente escuchó aquello que los expertos denominan nueva cumbia. Me encantan los bronces, la percusión, las voces que acompañan a la voz principal ( Aldo Asenjo de Chile) que canta. La voz de "El macha" no es una voz cualquiera; canta pachanga (nacida en Cuba), boleros (otra vez Cuba) y cumbias (costa caribeña de Colombia) con esa naturalidad que derrumba fronteras. La música es apátrida y tiene la capacidad de alegrar, cualquier día, incluso a alguien que no tiene demasiado claro para dónde es que tiene que ir.

Luis Tabilo toca el trombón, Joselo Oses el teclado, Sebastián Cabezas la trompeta, Rodolfo Fuica y Juanito Gronemeyer la batería, Michael Magliochetti la guitarra, Víctor Vargas bajo eléctrico y Leo Ruíz el saxofón. También participan de la fiesta Ricardo Álvarez, Camilo Salinas y José Barria. Trato de nombrarlos a todos y me dan ganas de pedir excusas si no nombro a alguien porque la manera en que la banda interpreta su repertorio es capaz de hacerme sentir que estoy soñando. me atrevo a ser feliz, a querer hasta las lágrimas y a recordar a quienes me han acompañado a soñar durante tantos años. Me acuerdo de cuando era niño, de cuando tenía una certeza acerca de cómo contribuirle al mundo, de las incontables veces en que me enamoré. Me acuerdo de los amigos y las amigas que estoy seguro que algunas veces se acuerdan de mi y termino por darme cuenta de que pensar que la existencia no tiene otro fin que terminar solos, únicamente le conviene a quienes buscan aprovecharse de nuestro desencanto.

No es extraño que piense estas cuestiones mientras baila todo aquí dentro. Las letras... son las letras las que una vez más me permiten revivir y proyectar en tiempos que amenazan con ser difíciles. Hoy más que nunca es que debemos hacer uso de las reservas de letras y melodías que nos recuerdan quienes siempre fuimos. La alegría también puede ser peligrosa... no para nosotros; para los que nos quieren convencer de que todo está mal. Que soñar es un error, que pensar en que las nacionalidades no nos definen es una traición al patriótico espíritu de las estatuas de los profesionales de la muerte que se restituyen en los puntos de celebración. Esta música me recuerda lo mucho que he querido a las personas que vienen de los distintos rincones de este maltratado continente que es invadido cuando a los prepotentes les da la gana. Sé que la mayoría de quienes sienten la alegría que en este día cualquiera yo siento, escuchando a Chico Trujillo, entienden porque me acordé de todo lo que me acordé mientras escuchaba algunos de los discos de esta entrañable banda que cualquier día; hasta el más triste es capaz de ponernos de pie y hacernos dar ese primer paso que, inevitablemente, nos llevará a reencontrarnos con esos millones de paso que nos esperan y nos definen.  

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