Ir al contenido principal

La escritura (III)

    Yo tenía quince años; venía hace un buen rato escribiendo. Me daba vergüenza ser poeta... tenía un cuaderno y estaba enamorado, pero vaya a saber quién por qué no escribía poemas de amor. Solo me brotaban poemas tristes. Bueno para ser del todo sincero, era un amor no correspondido y me ganaba aún la triste soledad en que me fui volviendo hombre.

    El nombre Tristología fue un invento mío para tratar de estudiar mi propia tristeza y me atreví incluso a explorar los motivos de tristeza en otras personas. Me acuerdo que andaba con mis escritos escondidos pues siempre los he encontrado bastante malos, pero estos como otros textos que escribiría después eran instantáneas de mis tiempos y los conservo no con el afán de comercializarlos como arte, sino que más bien para constatar que en todo tiempo y lugar existirán personas que comparten sentimientos.

    Recuerdo que diseñé una tapa para este libro de color plomo en donde se podía leer con letras negras el título bajo el cual reunía los poemas; en la primera página dibujé una silla junto a una ventana en un cuarto vacío donde había mucho espacio abandonado sobre un piso de madera y en la contra tapa interior tuve la osadía de pegar una foto de carné que me había sobrado del liceo. En estricto rigor esos fueron mis primeros poemas en verso. Malos versos insisto, pero sinceros. Algunos de esos escritos siguen estando entre mis predilectos por lo honestos que son en el afán de expresar algunas de las tristezas que agobiaban a algunas personas que conocí por aquellos años.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...

Frases XXVIII (Umberto Eco)

 " Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles". "El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando". "No son las noticias las que hacen el periódico sino el periódico el que hace las noticias". "Los perdedores, como los autodidactas, tienen siempre conocimientos más vastos que los ganadores. Si quieres ganar tienes que saber una cosa sola y no perder tiempo en saberlas todas; el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Cuanto más sabe uno, es que peor le han ido las cosas". "El diablo no es el príncipe de la materia, el diab...