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Cuatro distopías (I)

Una distopía es la representación de una sociedad, futura o contemporánea, que en apariencia es perfecta. Hay un Estado o una organización superior que subyuga a una mayoría en la que hay espías e inevitablemente surge un disidente... eso al menos en la literatura. Me dieron ganas de volver a leer Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. No estaba seguro de haber leído 1984 de George Orwell y definitivamente no había leído Nosotros de Yevgueni Zamiatin. Muy mal por mí porque fue la primera y, hasta hace algunos años, poco o nada se sabía de esta obra, que - en el contexto de las distopías - fue precursora de todas las maravillas por venir.

   Publicada en 1924 y en inglés; había sido escrita por el ruso Yevgueni Zamiatin entre 1920 y 1921. En su país no se pudo leer (en su idioma original) hasta 1988. A mi entender, esta obra es otra de las "víctimas" de la guerra fría. En occidente se empezaba a hablar de distopías a partir de Un mundo feliz del inglés Aldous Huxley, pero esta novela estaba primero. Es una obra por lo demás muy entretenida. En el mundo de Nosotros no existe el yo, la imaginación es de lo más peligrosa y las casas son de cristal. Las personas no tienen nombre; son números. D-503 decide llevar un diario de vida. Conoce a I 330, que resulta ser una loquita, pero está enamorada de nuestro protagonista. Hay una esposa (O-90) apegada a lo tradicional, un poeta (R-13) y un tipo (S-4711) encargado de vigilar a D-503. En esta novela al líder a seguir se le conoce como el Gran Bienhechor y hay salvajes que viven apartados de los usos sociales que no son otra cosa que reflejo de un gobierno totalitario. Estos elementos los veremos en las novelas por venir pero la gracia de esta es que es de 1924... es decir; no había Hitler, Mussolini, ni Stalin alguno todavía, pero eran un peligro cierto para las sociedades humanistas.

Todo lector que se precie de tal ha oído hablar alguna vez de esta obra escrita por el inglés Aldous Huxley.
Publicada en 1932, nos habla de una sociedad perfecta donde las personas nacen para ser lo que tienen que ser... ni más ni menos. Hay pastillitas para no sentirse mal, funciones muy bien definidas y Henry Ford es Dios. Plagada de personajes que mezclan a referentes de todos los ámbitos de interés, para alguien como Huxley, en el momento en que escribió su obra. Es comprensible que este sea un libro muy famoso. Hay una sociedad perfecta, un hombre (Bernard Marx) que comienza a dudar de lo que todos dicen, una chica (Lenina Crowne), un lugar en donde van a parar los que no encajan, un interventor mundial (Mustafá Mond). Acá se pueden encontrar muchos más personajes y el que más se recuerda es John el salvaje que representa a aquellos que no pertenecen del todo ni al mundo civilizado (la sociedad fordiana) ni al mundo marginado (la reserva de Malpaís).

Aldous Huxley dice no haber sabido, antes publicar su libro,  del libro de Yevgueni Zamiatin. En realidad eso importa poco. Ambas son obras inolvidables. La primera nos cuenta acerca de una sociedad totalmente despersonalizada y la segunda de un mundo que consume lo mismo que dejó de pensar por sí mismo en el afán de terminar, de una vez por todas, con la más características de las cualidades humanas... la agresividad.

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