Ir al contenido principal

Entradas

Cuentos Oscar Wilde

H ace muchos años leí un cuento; se titula  El ruiseñor y la rosa , por aquel tiempo leí también El príncipe feliz , y aunque era todavía niño, pude comprender que tras aquellas historias debía de habitar un espíritu distinto al de cualquier mortal. Del autor por entonces no supe mucho, a penas que su nombre se encontraba de vez en cuando en algún texto de lectura de aquellos que el Estado nos repartía a los niños de las escuelas públicas. Cuando crecí y pude comprarme mis propios libros me encontré con el libro que quiero comentar en una feria. Lo compré a muy bajo precio pues era una de aquellas ediciones económicas que se regalaban con los diarios a mediados de los años 80 del siglo pasado. Me reencontré con aquellos dos cuentos tan recordados y con otras maravillosas historias que acabaron por convencerme de que Oscar Wilde era uno de aquellos escritores esenciales en cualquier biblioteca. Existen muchas ediciones de estos cuentos; algunas muy bien cuidadas, delica...

El incendio

O currió un día que habían quemado una de las imágenes de la virgen que estaban en el templo de mi pueblo. El pueblo amaneció consternado; seguro era obra de alguna secta satánica, los cardenales de todos los pueblos cercanos acudieron en urgente procesión al templo para pedirle perdón a su santa madre por la atrocidad cometida. Todos hablaron del pagano suceso y salieron en busca del o los culpables. Pobrecita la virgen, ella que no le hace daño a nadie - suspiro una de las señoras habitual visitante del templo. Mire que maldad, le quemaron toda su ropita - suspiraba otra de sus devotas. No tardaron en hallar al culpable. Era un tipo de esos que vagaban por el pueblo con la mirada perdida y el estomago vacío; uno de esos que los fieles del templo pasaban sin ver los días de misa. Él no entendía nada, había prendido un poco de fuego y se había armado tanto alboroto. Unos agentes de la ley lo atraparon y lo llevaron a la comisaría a declarar su pobreza, le hicieron pruebas p...

Dean Martin Forever Cool

T odo el mundo sabe que Sinatra es la Voz ; pero no, a mí me tenía que gustar Dean Martin , y no es por llevar la contra; lo que pasa es que desde niño la forma de cantar de este italoamericano me llama la atención. Alguna vez le pregunté a un musico a qué se podría deber el que me gustara como cantaba el segundón y no el jefe del rat pack . Pues bien, no había otra respuesta que no fuera que sobre gustos no hay nada escrito y que tal vez prefería la voz de Dean Martin por que era imperfecta. Ahí está el detalle: siempre me quedo con los malos modelos, porque no es que solo sea la voz la imperfecta, Dean Martin era también el alcohólico y aunque es sabido que más de algo tenía que ver Frank Sinatra con la mafia, a él de ninguna manera se le podría considerar un mal ejemplo según los parámetros de exitismo tan vigentes. Comentar que Everybody loves somebody es su canción más conocida y sin embargo no mi favorita, puede que importe algo o que Volare en su voz alcanzó un vuelo dis...

El cine cuando yo era niño

C uando yo era niño gozaba de una muy saludable locura. Ordenaba mi mundo interior en base a la irrealidad; a veces era un caza recompensas como los del espagueti westerns, a veces un mafioso, un superhéroe o un experto en las artes marciales; todo esto claro está, en mi mente. En el mundo real no era mucho más que un niño que empujaba un carretón recogiendo diarios y cartones o ayudando a las señoras que iban a las ferias a cargar sus bolsas por algunas monedas. Dibujaba la mayor parte del tiempo historietas, imaginaba que dirigía películas y de vez en cuando hasta las actuaba. Plegaba hojas de papel blanco en cuatro partes y diseñaba, tras recortar la hoja, carteleras de películas que únicamente eran exhibidas por las tardes para mí. Recortaba autos, explosiones, personas y todo cuanto pudiera encontrar en los diarios para la producción de aquellas magnificas películas que se proyectaban casi todas las tardes sobre el cubrecamas o sobre el mantel de la mesa para preocupación de...

Citar a un poeta para hablar de amor

Por estos días Mario Benedetti, uno de mis seres humanos favorito ha entrado y salido del hospital por culpa de una amiga que no siempre nos acompaña: la salud . Citarlo es un modo de enviarle fuerzas para que se recupere pronto (siempre nos hacen falta los que son como él). También por estos días me he vuelto a enamorar de la mujer que he amado durante ya bastantes años...y ella a ese amor ha correspondido con uno de sus mayores tesoros... su sonrisa . Con el permiso de mi compañero poeta, y deseándole muy sinceramente una mejora en su salud, quiero compartir con quienes leen este blog un poema de aquellos hablan del amor como se vive entre gente sencilla. Y quisiera permitirme además dedicarselo otra vez como tantas veces a mi ruiseñora. Corazón coraza Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque...

Más y mejor cultura

N o sé si en otros países sea así, pero en el mío los eventos culturales de real trascendencia no están al alcance de todos los interesados en verlos. Puede ser que la misma miopía que afecta a aquellos que creen que la buena educación es posible solo en los sectores acomodados incida al momento de decidir el lugar en donde se montaran exposiciones y se presentaran conciertos de calidad. En nuestro caso es en los sectores altos y parece ser que si la necesidad de alcanzar aquellos pedazos de arte verdadero se impusiera a los obstáculos geográficos, hubiese un último y definitivo impedimento para aquellos que no teniendo un cierto nivel socio-económico anhelan presenciar estos eventos: el valor de las entradas. Son tan altos que es imposible adecuarlos al pobre presupuesto mensual de quien estudia o trabaja en labores mal remuneradas. Algunas personas (los menos) sienten hambre de cultura y tal nómadas buscan el sustento para su espíritu; otros (los más) se conforman con lo que la ...

Un Haiku

La vida es como un bambú, crece siempre en sentido recto, llega hasta un nudo que pareciera decir que todo se ha acabado; entonces el bambú despega con más fuerzas hasta llegar a otro nudo...y pareciera ser que el crecimiento se acabó. Este es un haiku (estilo de poesía japonesa compuesta solo por tres versos) que copie de un libro en un cuaderno hace algunos años y ahora lo escribo aquí para compartirlo y ver si a alguien le dice tanto como a mí.