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Los terroristas

C uando niños nos hablaban de los terroristas. Nos enseñaban a temerles y a despreciarles. Decían que ellos volaban las torres de alta tensión, que ellos asaltaban los bancos y que el miedo era su forma de validarse... la televisión lo decía, la radio lo decía y la mayor parte de la prensa, también lo decía. Sin embargo, a quienes conocíamos a algunos de ellos, esos terroristas no nos provocaron nunca verdadero terror. Los otros, los otros sí que nos aterraban. Salían por cientos montados en sus camiones, con los rostros ocultos en negro, fusiles, bototos, boinas y pistolas al cinto. Esos que recorrían los pasajes olfateando sospechosos, destrozando puertas muros y colchones a su paso. Apuntado a los hombres e insultando a las mujeres y aunque les debíamos obedecer sin oponer resistencia alguna y a pesar del terror que nos infundían, no dejábamos de mirarlos nunca a los ojos. Ellos buscaban a los que se suponía eran los malos en aquella historia, buscaban a personas que nosot...

Escribir y pensar

M e acuerdo que escribía mucho, lo que no significa que tuviese buena letra; ni siquiera muy buenas ideas. Escribía por que no hablaba - para qué, si de todos modos cuando yo era niño a los niños no se les escuchaba -. Escribía en hojas sueltas y escribía con un lápiz pasta (bolígrafo, le llaman en otros países) los temas; aquello que veía a diario: relatos de la clase baja, de marginados; por entonces en lo escrito no había espacio para la imaginación. Recuerdo que escribí varios cuentos a los que pretenciosamente junté bajo el título de  Cuentos Humanos. Sin embargo estos escritos nunca me han terminado de convencer. Yo pretendía escribir relatos realistas como los que leía en los libros de  Máximo Gorki  o de  Manuel Rojas ; pero no logré nunca convencerme de mis propios escritos; de todos modos los guardé y ahora permanecen junto a otros escritos que por cierto tampoco me convencen. Sin embargo, aunque no me convencí y aún sigo sin convencerme del ...

20 Grandes Éxitos: Facundo Cabral

L as presentaciones en vivo seguro son la especialidad del estilo Cabral; el poeta y su guitarra acompañados de la complicidad silenciosa de un publico que ríe tanto como reflexiona con un repertorio que además de bello es cercano. Sin embargo, no está de más comentar que Facundo Cabral también ha grabado sus versos y su música en discos donde no está el complemento ideal para su filosofía de vida: el público que lo oye.  20 Grandes Éxitos , seguro que reúne lo que se debe escuchar del cantautor argentino: intimismo, retratos familiares, conceptos sociales y el infaltable amor que parece ser una constante de los poetas. Oír este álbum (CD si lo prefieren) es similar a permitirse un grato momento junto a un querido amigo que desconocíamos tener, y un complemento esencial para quienes ya han disfrutado de las grabaciones en vivo.  Puede ser que alguien nunca haya escuchado alguna versión de No soy de aquí ni soy de allá , o que no reconozca de ninguna parte Con una flor en la ...

El sentido de las palabras

E ntre los apuntes que saqué quién sabe de dónde, encontré un fragmento de Julio Retamal que habla sobre el significado de las palabras. Es un breve texto que quiero compartir para que si alguien lo lee se plantee sus propias reflexiones al respecto. Puede ser que más adelante yo suba mi irreflexión acerca del asunto. "Echo de menos el heroísmo, el sacrificio, la renunciación, la resignación…Hasta que prevalecieron las ideologías, había esos valores. Hoy parecen haber muerto. Además se han confundido los términos y las significaciones. Se habla del amor, por ejemplo. Pero ¿de cuál amor?, ¿el amor libre? ¿el amor homosexual? ¿eso es amor? Y si se habla de paz, ¿de qué paz? ¿de la que se dice buscar, con armas en las manos? ¿con rencor y espíritu de venganza? ¿se dan cuenta de que ya ni sabemos lo que significan las palabras?."

Frankenstein (1931)

Ya lo sé; a la altura de los tiempos en que estamos viviendo, el rostro de Frankenstein nos provoca risa ante cualquier cosa. El propio cine y la televisión se han encargado de ridiculizar una obra que además de interesante, no deja de tener un valor altamente artístico. La película Frankenstein de 1931 del director James Whale basada a su vez en la novela del mismo nombre de Mary Shelley nos expone a la eterna búsqueda del hombre en su afán de asemejarse a un Dios, creando vida por sus propios medios. El nombre comúnmente asociado a la creación pertenece al científico que lo trae a la vida; el doctor Henry (Víctor, en el libro) Frankenstein, quién robando cadáveres de un cementerio comienza un maquiavélico juego que traerá catastróficas consecuencias para él, su creación y para la gente del pueblo en que se realizan los experimentos. En la medida que vamos avanzando en la película, nos planteamos algunas reflexiones acerca de la verdadera naturaleza del mal (reflexiones, que no...

Un Mundo Feliz

Seguro que a muchos les encantaría que el mundo fuera realmente así; los seres humanos están condicionados desde su fecundación (aquí debiesemos escribir fabricación) para ser lo que tienen que ser, sin posibilidad alguna de ascenso social. Las naciones unidas en una sola gran nación, cordial y benefactora. No son necesarias las artes ni la filosofía y la sexualidad no es una expresión de amor sino que solo placer, entiéndase bien, en este mundo el goce está permitido al costo de no pensar. Los que pudiesen llegar a ser diferentes, no son de ninguna forma castigados, tan solo se les aparta de la mayoría que continua disfrutando de sus trabajos, la música con aromas y colores y el cine que les permite sentir lo que los protagonistas sienten por medio de conectores en los asientos. Los diferentes son observados con compasión. No podría ser de otra forma pues el no ser como el resto se sabe produce graves contradicciones. En este contexto aparecen seres con preguntas e inquietudes q...

La crisis

Hay quienes han vivido toda su vida en crisis y a muy pocos les importa, pero si ellos , los poderosos , se enfrentan a una baja en sus incontables acciones todos debemos preocuparnos. Ellos se encargan a través de los infalibles medios que con que cuentan de hacernos saber que habrá un alza de los precios en los productos que satisfacen las necesidades básicas porque estamos en crisis , que habrá que ajustarnos en los gastos (como si nos sobrara el dinero) porque estamos en crisis. Que la crisis la paguen los que tienen el dinero; porque una cosa es segura, ésta y las otras caídas de la bolsa siempre las pagan los que menos tienen. No digamos tanto las clases bajas como las clases medias. Los poderosos no sufren alzas en el combustible porque son los dueños o son amigos de los dueños de los depósitos de petróleo, no ven bajar la cantidad de productos que ponen en sus canastas familiares porque son dueños o son amigos de los dueños de los supermercados. La crisis en realidad para ello...