E n este momento…en este preciso momento un niño se las arregla para ganarle la diaria batalla a aquella persistente enemiga que es la miseria. La enfrenta resentido, incrédulo ante las bonitas palabras de sus maestros, receloso acerca del futuro y con una carencia enorme de bienes materiales que sabe ajenos por más que los necesite. Otros miles de niños arrastran a sus confundidos padres por los adecuados caminos de la redención ante el imperdonable pecado que constituye el abandono. Administran la culpa sin comprender del todo el por qué sus padres tienen que darles todo lo que ellos no necesitan. Siempre ha sido así, niños que esperan y niños que exigen. La culpa no es de los niños que criados en la cultura del consumo aguardan que el amor se les demuestre por medio de gestos materialmente concretos. No hay diferencia, no es mal que afecte solo a ricos ni algo que hoy sea lejano para los padres. Muchos padres están intentando enmendar el pasado en el presente de sus infante...