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La novia de Frankenstein (1935)

Para los entendidos en cine supera a su predecesora (Frankenstein 1931); para quienes leyeron la novela de Mary Shelley, una segunda parte necesaria para completar la idea de tan macabra obra literaria; para quienes la ven sin conocer la anterior cinta, es una comedia y sin embargo, La novia de Frankenstein resulta ser bastante más que todo lo anteriormente expuesto.

Vemos menos drama y algo más de humor, un humor bastante oscuro por cierto. Puede ser que el hecho de que “el monstruo” se humanice le reste la carga de angustia que conlleva la obra original o que la dosis de humor con que su director (James whale) replantea la continuación de su obra anterior nos sugiera tal vez la secreta intención de conseguir un cine más comercial. El hecho es que esta película cierra para mi gusto la intención de acercarnos un mito de la literatura de manera bastante asequible.

Puede ser que terminemos muy pero muy lejos del espíritu original del personaje, pero nos entretenemos. No peca de ambicioso el proyecto, la premisa es simple: todos necesitan estar acompañados y ¿por qué la creación del doctor Frankenstein habría de ser distinta?, si su existencia es posible solo mediante la unión de restos de cuerpos que alguna vez fueron humanos. Nadie quiere ni debe estar absolutamente solo; es por eso que el monstruo exige una compañera. No perderá su tiempo quién se atreva a presenciar lo que ocurre cuando su deseo le es cumplido.

Un clásico del cine que está muy lejos de pasar de moda aunque no puedo dejar de recomendar la lectura del libro original. De antemano les advierto que su lectura es un viaje garantizado a un mar de angustia…muy poco hay de aquello por cierto en esta versión cinematográfica. Pienso que no se ha filmado aún una película a la altura de la obra literaria; mientras tanto esta cinta y su predecesora son una digna sala de espera.

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