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Mirar para atrás

                                                                                                                         
Mirar para atrás no es algo tan malo
sirve para ver la senda que se ha transitado
Encontrarse con el ermitaño que coge las raíces
Revisar que en nuestro avanzar no hayamos
pasado a llevar a otros que nuestros pasos caminan.

Sirve para saber de dónde venimos y para donde se va
Para enderezarnos si es que caminamos algo chuecos
Esperar al que despacio viene sus primeros pasos caminando
Detenerse un momento para tomar aire, mirar los cerros,
pensar si es o no es este el camino y volver si resulta no serlo

No me asusta de vez en cuando mirar para atrás porque
me encuentro con el que era y lo enfrento al que quiero ser
Hago recuento de lo que dije por la mañana, reviso si al menos
lo intenté para el mediodía y no me perdono fácilmente si llegada la noche
solo me quede en las palabras o en las buenas intenciones

Porque mirar para atrás tiene que ser un acto de reparación
Poco sirve mirar para atrás para congelarse, para quedarse en los fracasos
Gimiendo al que pasa y pidiéndole explicaciones a los que por estas sendas
no volvieron ni tampoco volverán.
No sirve mirar para atrás para excusarnos, compadecernos o sentir rabia

Mirar para atrás es inventariarnos por dentro. Ordenar los discursos, ver
si vamos por donde decimos, si las palabras se parecen a los actos, si de
desde que comenzamos el camino avanzamos o estamos donde mismo
Para remediar lo que creímos irremediable porque en realidad nunca es
demasiado tarde para empezar de nuevo si es que algo hemos aprendido.


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