Ir al contenido principal

The Complete Sherlock Holmes

Leer una de las cuatro novelas o de las cinco colecciones de relatos que el escritor Arthur Conan Doyle dedicó a su personaje Sherlock Holmes es sin duda una delicia. Relatos simples que captan la atención de millones de lectores hace ya tantos años. Son historias que fascinan y sorprenden y que como pocas no conocen de fecha de vencimiento.

Nunca ha pasado de moda la influencia en la cultura global de este detective tan singular. Si bien es cierto no es el primero si es el más famoso de los detectives de la literatura, la televisión y el cine. Nunca está de más conocer las intrigantes aventuras de un hombre que observa, infiere y resuelve casos que a otros enloquecen; el estilo, la veracidad de algunos de los datos utilizados en algunos de los relatos justifican la curiosa confusión que lleva incluso al día de hoy a personas a escribirle al un personaje ficticio.

A fuerza de años de vigencia, son estos libros obras que incluso se leen en las escuelas; son fuente de inspiración de los argumentos en la televisión moderna (no olvidar series como House y Elementary) e incluso raíz de muchos aspectos del inconsciente colectivo. Leer por ejemplo relatos como La banda moteada, La liga de los pelirrojos o El sabueso de los Baskerville son experiencias difíciles de olvidar, además de un poderoso aliciente a buscar más historias como aquellas.

Cuesta muy poco hoy en día conseguir estos libros. Para quienes quieran comprarlos, existen muchas y variadas ediciones (recuerden; a penas son nueve libros en total) quienes esten más adecuados a las facilidades del mundo moderno será una maravillosa sorpresa lo que encontraran si escriben libros de Sherlock Holmes en pdf en cualquier buscador de internet. Lo demás es solo perderse literatura que entretiene más allá de modas pasajeras.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...