Ir al contenido principal

Nada personal (IV)

 Dos que en muy poco se parecen pueden permanecer juntos si en verdad, además de quererse, se respetan. Si son conscientes de que para escribir su propia historia deben evitar el egoísmo.

    El amor suele resultar cuando piensas en los motivos del otro, cuando pones el centro de la relación fuera de ti. Nunca existió aquello de vivieron felices por siempre y el tono que prevalece es el de los grises. Definitivamente no nos resulta fácil ver aquello con lo que contamos y es una distracción demasiado al alcance de la mano eso de frustrarnos por no recibir lo que esperamos.

    Los hijos suelen ser una proyección que ayuda mucho, tanto que algunos solían cometer el error de obligarse a permanecer juntos viéndoles a ellos como justificación o excusa.

    Cuando dos permanecen juntos por tantos años es para complementarse, para entender que la rutina siempre termina por ser oxido en las articulaciones que nos otorgan flexibilidad, que el espacio de uno no tiene por qué ser siempre el espacio del otro, que la costumbre está destinada a ser líneas que no dicen nada cuando se intenta explicar cómo es que persiste un matrimonio en tiempos del individualismo

    No imaginé siquiera vivir después de lo cuarenta años cuando vagaba en busca de refugios. Ella no imaginó nunca que los cuentos con que soñaba cuando era niña podían ser tan aburridos para una mujer que se descubre a sí misma y entiende que a las mujeres las engañaron haciéndoles creer que debían ser madres o princesas para ser felices. Transitar el camino de dos que van juntos requiere de una paciencia que no siempre ponemos en práctica, de una lucidez que nos permita mostrarles a nuestros hijos que los problemas terminan por ser pasajeros cuando hay un lugar donde llegar cuando estas triste. Que de todos modos resulta la suma de nuestras experiencias para ofrecerles a ellos y ellas sus propias historias.   

    No es fácil pero se puede. Dejar de pensar en uno mismo para pensar en los otros no puede ser un mandato, sino que debe ser una necesidad. Historias como estas suelen tener, como el día, momentos demasiado marcados. La incertidumbre de la mañana, el candor del medio día, la reflexión de la tarde y el necesario silencio de la noche.

    Terminas por entender que lo que llamamos familia poco o nada tiene que ver con lo que creías era lo correcto, que los errores suelen enseñar mucho más que las certezas.

    Comprendes que perteneces al lugar donde permaneces junto a las personas que no se apartaron de tu lado por difíciles o fríos que fueran los tiempos que les tocó vivir juntos. Que te quedaste, no porque ellos o ellas te necesitaran como suelen pensar aquellos que no se sienten felices. Entiendes que te quedaste porque tu vida estaría incompleta de no haber existido aquellos por quienes te desvelaste.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Felicidad o tristeza

U na persona me ha contado más de un vez que le da un poco de pudor contar que es feliz. Compartir lo bien que le van las cosas porque dice que las personas que la rodean... parece que se enojan cuando uno está bien.   Me ha dado no poco que pensar esta forma de ver el asunto. Cuando viví los lejanos años de la tristeza, nunca me planteé el influir con mi estado anímico a los otros; parecido me pasa ahora que sé a ciencia cierta que mi paz no contagia a aquellos que quieren vivir en guerra. Entonces pienso, y así se lo he manifestado a esta persona que cree que su felicidad afecta a quienes le rodean, que poco importa lo que se quiera compartir cuando no existe por parte de las personas voluntad de recibir. He sido testigo de cómo la profunda depresión de una persona es incapaz de remover en el más mínimo aspecto la necedad de quienes se obligan a ser felices porque creen que es de buena educación no andar ventilando lo que uno siente. Es decir que socialmente nos hemos a...

Perros ovejeros y coyotes

D e un tiempo a esta parte cada vez que hay elecciones me siento un tanto aislado. De ninguna forma soy de aquellos que pregonan que no les interesa la política, ni pretendo dármelas de elegido que disfruta el jactarse de que no existe nadie ni nada que lo identifique. Al contrario, me complica de sobre manera y hasta me preocupa no ser ya capaz de ver alguna diferencia entre los políticos. Ellos se supone que piensan distinto pero al momento de gobernar se parecen demasiado. Discuten de vez en cuando acaloradamente en el Congreso, se insultan y a veces hasta pierden su supuesta compostura y hasta se dan de golpes...pero cuando no los estamos viendo, cuando comparan las ganancias de sus repentinamente pujantes negocios, a la hora del café, en el almuerzo e incluso minutos antes de entrar o salir del trabajo es muy poco lo que los separa. Recordé aquella serie de dibujos animados que nosotros veíamos en Latinoamérica en los años ochenta que se llama ...

La escritura

M e gustaba mucho dibujar así que no deja de ser extraño que, en la clase de arte en el liceo, estuviese poco atento a las instrucciones del profesor. Pero aquella mañana estaba muy poco atento. El profesor lo notó, al acercarse a mi mesa se dio cuenta que en vez de estar dibujando yo estaba escribiendo en una hoja. Una vez que él hubo terminado de dar las explicaciones con respecto al trabajo que debía yo de estar haciendo, me pidió la hoja que había estado escribiendo para poderla de leer. Tras terminar la lectura me miró comprensivamente, me invitó a retomar el dibujo y terminada la clase se mostró muy interesado por lo que había leído. Le conté que quería escribir un libro y que aquello que él había leído era una parte importante de la idea principal. Le pedí disculpas y él, tremendamente comprensivo, me dijo que no había problema. Me pidió que cuando terminara el libro me acordará de guardarle una copia. Días después me regalo una croquera para que yo no tuviese que andar escribie...