Ir al contenido principal

FILSA 2023

 Me preguntaron más de una vez qué es lo que se sentía estar en la feria internacional del libro de Santiago exponiendo libros escritos por mí. mi respuesta; seguro no era la que se esperaba...nada. No es muy distinto, para mí, estar en un lugar llenó de libros que me gustaría leer, a estar en un lugar en donde espero que al menos una persona se interese en leer lo que alguna vez escribí. No uso redes sociales, no pienso que lo que escribo tenga alguna importancia para otra persona que no sea yo y sobre todas las cosas; la mayoría de los libros que he publicado los escribí hace muchos años. 

El primer día llegué temprano; tenía mucha curiosidad de saber cómo sería la cosa. El stand de ediciones ondemand estaba lleno de personas (igual que el año pasado en que solo asistí como lector a la feria). La mayoría de ellos escritores (as) y las personas que cumplían distintas funciones tras el empeño de vender los libros y además mostrar de lo que es capaz una buena imprenta en estos días en que los libros autoeditados han recobrado el valor que tenían hace más de cien años. Un autor, bastante avanzado en edad y en ventas, llamó mi atención por sobre todos los demás. Le llamaremos "don alemán" y diremos que él necesitaba vender sus libros y así lo hacía.

Los libros de todos los autores que habíamos aceptado participar este año estaban siempre presentes y a la vista de los potenciales lectores. El trabajo de las y los encargados del stand era sobresaliente en relación a el respeto y el cariño con que intentaban darle la importancia que merecían los distintos autores (sobre todo en los momentos de firmar/dedicar libros). La feria estaba conformada, al igual que el año pasado, principalmente por editoriales alternativas que han mantenido a flote esta iniciativa cultural histórica en la capital de un Santiago en donde, como nunca, se venden muchos libros a pesar de la pandemia y los acontecimientos sociales que no han hecho sino dar una vuelta bastante grande para llegar, más o menos, a donde mismo.

El segundo sábado en que fui (o sea ayer) me acompañó mi hija. Sentí su alegría de ver a la venta mis libros, la emoción de que uno de los libros por los que los y las potenciales lectoras y lectores se interesaban era La memoria del aire en el agua que es su libro. Ella me hizo sentir por un rato importante, valorar el escribir dedicatorias a las primeras personas a las que no conozco de nada y compraron algunos de mis libros...en fin, el deseo de escribir nuevas cosas, de mejorar aquello que hasta ahora he ofrecido porque no es posible, después de escribir tanto, negarse a compartirlo con quienes están incluso dispuestos a pagar por leer lo que escribe un hombre común que tiene una hija que es extraordinaria y una vida que todavía merece ser vivida.     

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia democrática

  T enía muy claro que la persona por la que votaba muy rara vez ganaba. Entendía demasiado bien que la democracia nunca fue el poder de ningún pueblo y que era más bien el gobierno de los consensos. Aún así fue a votar como siempre. Se levantó temprano, se bañó con agua caliente porque hacía frío y no parecía que fuera día como para descuidarse. Tomó desayuno viendo cómo una vez más los medios de comunicación presentaban una cobertura intencionada de la jornada. No se puede esperar ganar en un país como este; pero igual soñaba. Soñaba como llevándose la contra, intentando aferrarse a aquella última esperanza que sabía que se perdió. Contaba con la tranquilidad de la jornada; no por nada se hablaba tanto de lo desordenado que estaba el país. No por nada la culpa era siempre de los que pensaban distinto. Por eso era, quizás, que hace años que ya no pensaba, únicamente sentía lo que su corazón le decía. Ridículamente, porque sabía muy bien que el corazón no hablaba; que era la conven...

La vida es una loca de remate

    J usto en la parte de atrás de las casas de la villa a la que habíamos llegado a vivir había un enorme peladero que, antes de ser adecuado para que los hombres de la villa pudiesen jugar fútbol, servía para que cada cierto tiempo se instalaran las carpas de los gitanos y uno que otro circo pobre.     De un circo que se instaló cierta vez trata esto que recuerdo; de su pobre espectáculo, de la gente que conocí allí y del miserable destino de los animales que eran parte del entretenimiento.     A pesar de que las entradas no eran caras, algunos de los niños y niñas no contábamos con las monedas para poder financiarla por lo que nos ofrecimos para ayudar o para llevarles agua desde nuestras casas con la finalidad de conseguir entradas de cortesía que era como le llamaba rimbombantemente el dueño del circo a dejarnos entrar por un acceso reservado a los integrantes del circo (no se imagine para nada una entrada bonita; había que levantar una c...

Mercedes Sosa interpreta Atahualpa Yupanqui

  ¡ Vaya combinación...! Las sublimes letras de Atahualpa Yupanqui y la voz, en su mejor momento, de Mercedes Sosa, que interpreta como nadie a su compatriota. Una caudal de voz dulcemente contenido con la finalidad de cantarnos una de las poesías más profundas a la vez que sencillas que el continente americano alguna vez conoció. Doce intimas composiciones que en la voz de Mercedes Sosa se tornan en una dulzura que conmueve a la vez que ínsita a las reflexiones menos esperadas. También hay espacio para las voces de los escasamente escuchados; el folclor que trasciende esas tierras que le vieron nacer. Chacareras, zambas y milongas que conmueven enlazadas a las canciones que tanto dicen en cuanto a palabras e instrumentos. Si de citar algunas de las memorables interpretaciones se trata, soy amigo de destacar Piedra y camino, Guitarra dímelo tú, Los hermanos y Duerme negrito, aunque es importante decir que escuchar el disco completo es un acto de abrazo a si mismos; un abrazo que ab...