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Los poderosos (II)

Tienen una manera singular de imponérsenos los poderosos. Ellos determinan qué podemos comer, qué podemos comprar y hasta qué es lo que debemos pensar. Los poderosos son dueños de la prensa escrita y de la otra. Los medios de comunicación son el conducto más sutil que existe para la validación de la potestad de algunos hombres sobre otros hombres, sus hijos y sus mujeres. Los poderosos censuran, retocan, interpretan y regurgitan la realidad para que aquellos que se resisten a pensar por sí mismos la puedan digerir ya intencionada.

    Lo peor, sin embargo, no es que ellos, los poderosos, manipulen libremente a las personas a través de los medios de comunicación que les pertenecen, sino que, lo es que aquellos que buscan ser manipulados crean que lo que se les dice es cierto porque fue dicho en la televisión o en los diarios. No son pocos los que construyen sus vidas, sus conversaciones y hasta sus convicciones según lo que le cuentan los medios de comunicación.

     Es así como aquellos que creen estar informados terminan desconociendo más de lo que saben. Que los pobres creen que otros son los pobres y que las conversaciones se alejan cada vez más de los temas que a los poderosos bien poco les conviene que las personas conversen.

 

 

 

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