E ste es sin lugar a dudas el cuadernillo más pretencioso que yo haya escrito. Para empezar me tomó cuatro años; lo sentí en su época como mi examen de grado para validarme como poeta. Fue un modo de desahogar tanto sentimiento que me andaba quemando por dentro al darme cuenta de la que por entonces era una muy reciente historia política de mi país. Decidí desde un comienzo que estaría dedicado principalmente a las personas anónimas que conocí entre los años mil novecientos ochenta y seis y mil novecientos noventa. Lo escribí urgentemente, arrebatado de historias y con la rabia muy a flor de piel. Lo comencé en mil novecientos noventa y lo terminé solo cuatro años después consciente de que si alguna vez había escrito poesía, este sería mi mejor libro. Le pedí a algunos buenos amigos que ilustraran algunos poemas y yo ilustré otros cuantos. Me permití expresar sin complejo alguno y poema a poema fui moldeando un estilo basado en mis lecturas de aquellos años. Al leerlo hoy veo c...