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Los Cuatrocientos Golpes (1959)

E l momento en que dejamos de ser inocentes y pasamos a comprender que la vida tiene tonos para nada agradables no tiene fecha ni minuto establecido. Por lo general nos ocurre ya adolescentes y a veces, muy desgraciadamente, incluso antes; pero en el caso de Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) alterego del director francés Francois Truffaut , el despertar ocurre frente a nuestros ojos, cuando sorprende a su madre siendo infiel. Un muchacho acostumbrado a las travesuras, subyugado por una madre que parece no haberlo deseado nunca del todo, un padrastro que no se sabe si le quiere cerca o más bien lejos y un profesor que muy poco aporta en materia de tranquilidad y comprensión para la vida del muchacho. El titulo de la película sugiere abiertamente un juego de sentidos; si bien es cierto está inspirado en una frase popular de Francia que hace alusión a hacer todo lo que se quiera hacer antes de madurar, también deja entrever que los adolescentes generalmente y en caso de Antoine en p...

Como casi todos los viernes por la tarde

L a miro sentada frente al monitor...fascinada como si fuera de nuevo la niña que esperaba el mundo sentada frente a una ventana de su casa allá en el cerro. Dejo entrar la música de su pasado, los colores, las imágenes y algunas voces que dice que se acordaba. Apretó las teclas como si fueran a quebrarse, sujetó el mause con la misma fuerza con que hace años afirmaba el jabón gringo para sacarle la mugre a la ropa. Se río cuando vio los monitos que no podía ver cuando era niña, vivía en el cerro y solo tenía la ventana para mirar el río donde se lavaba la ropa. Abrió uno de esos programas que sirven para escribir...probó a ver como se veía su nombre escrito por primera vez en una pantalla; luego escribió te quiero y le dijo a su hijo - ves; ahora yo ya sé escribir cosas bonitas- el hijo pensó en lo que es la modernidad en momentos determinados. Hace mucho tiempo que no hablaban de algo grato y aquello de seguir los estudios, aunque ya no fuera necesario, trajo de nuevo luz a aq...

Si yo fuera

                                                S i yo fuera                                             Caray si yo fuera                                             No fuera muro                                             N...

Björk; Debut

U n muy buen amigo y que algo sabe de música me dijo que la cantautora islandesa  Björk  no pasaba de moda. Su aporte a la música es innegable, existen variadas artistas que se han visto influenciadas por su propuesta musical y siempre es un agrado oír su dulce voz susurrando o gritándonos el mensaje de sus modernas composiciones. Su álbum Debut (1993) que era recién su segundo disco de estudio y ciertamente fue una clara muestra de lo que estaba por venir. Desde el primer tema Human Behavior que uno quiere subir el volumen y dejarse ya no solo llevar por la bella voz, sino que también por los arreglos musicales. La fiesta es innegable a la altura de la segunda canción Crying. El disco fue muy bien recibido debido a la gran variedad de estilos musicales que presenta (aunque en algunos países le criticaron su falta de rock) recibió variados premios y reconocimientos de aquellos que saben un poquito más de técnica y esas cosas que las sensaciones y las percepciones no si...

Vértigo (1958)

N o fue muy bien recibida esta obra maestra del siempre interesante director Alfred Hitchcock al momento de su estreno, al parecer era muy intrincada para el es pectador medio de fines de los años cincuenta, pero el tiempo se hizo cargo de hacerle justicia y hoy en día se le considera una de las mejores películas de realizador que no tiene igual en su estilo de proyectarnos sus historias. James Stewart (una vez más; sin duda un actor que sabía como dar con el cariz de distintos personajes) es un detective que trabajaba para la policía de San francisco y debido a un incidente provocado por su horror a las alturas, decide retirarse y trabajar de manera particular poniendo una agencia a la cual asiste un día un viejo conocido que le pide que vigile a su esposa (una gélida e inquietante Kim Novak ) El aceptar tan acometido no es sino solo el comienzo de una delirante historia donde se mezclan, como solo el maestro del terror psicológico podía hacerlo, las obsesiones y las más bajas...

La siesta

D uermo más que antes; no puedo negarlo... el otro día me acosté un rato y dormí cuarenta vidas. Soñé su rostro que aún era bello y hablé con varios de mis muertos. La ciudad me importó poco y me valí del sofocante calor para sudar las pocas rabias que me quedaban. Pensé en lo que al parecer tiene poca importancia y me alegre de correr los polvorientos caminos de cuando era un niño. Ya sé que hay gente que mientras duermo sigue muy ocupada, pero la culpa es un zapato que ya no me calza; solo quisiera que algunos amores enredados en los recovecos de lo que a simple vista parece olvidado recuperaran ese poco de salud que se les ha perdido. Que lo que no pudo ser en las tardes de tantos amigos, al fin fuera y que la perra que ladra en la casa de la vecina dejara al fin de hacerlo. Es maravilloso dormirse cuando se tiene sueño. Quedarse en silencio cuando no hay nada que decir...y soñar, soñar con que alguien me esté soñando mientras sueño las vidas que no fueron que se confunden co...

Caminar

Lo único que me pondría inevitablemente triste seria no poder caminar. Decía el poeta Antonio Machado que había andado muchos caminos y advertía a los caminantes que no hay caminos; que se hace camino al andar y pregonaba mi abuelo que amaba sus zapatos por que eran el único trasporte que le llevaban a cualquier parte sin pedir nada a cambio. Caminar para pensar, para acercarse a un destino o para alejarse del ayer que ya no aporta al hoy ni un sentido.  Caminar con el peso de lo que se necesita en una mochila o peor que eso...caminar con el peso en nuestro cuerpo de todo aquello que ya no se necesita. Buscar los senderos que otros han caminado o inaugurar senderos nuevos; beber agua de una botella y descansar a la sombra de un árbol o disminuir el paso en medio de la congestión solo para contrariar el frenético apuro de los que creen no tener tiempo. Sentarse después de mucho caminar; escuchar a alguien después de solo haberse escuchado así mismo...