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Entradas

Efemérides

C ada año con sus meses y sus días trae consigo nostalgias de días, meses y años donde creíamos que podíamos ser distintos. Este 2017; para mí, viene repleto de evocaciones que no quisiera dejar pasar. Hace quinientos años un fraile agustino inicia una reforma que acercaría de una vez por todas a aquellos que dicen amar al prójimo al origen de las sagradas enseñanzas. Con 95 tesis derrumbo la corrupción de aquellos que administraban todo tipo de riquezas aprovechando la credulidad, la inocencia y los miedos de almas que hasta entonces no dudaron en voz alta para no ofender aquello que desde el comienzo de los tiempos ha sido lo más sagrado; es decir lo que se adora porque no se conoce. Hace cien años estalló una revolución que para bien o para mal, cambio el mundo tal como lo conocemos. Por primera vez los postergados tendrían voz, manos y rostros. Las iglesias, los estados y cada humano que vivió y vivirá hubo de asumir la existencia del dolor, el desamparo y la pobreza materia...

Mi lado de la vereda

T engo que reconocer que la mayoría de las veces me pongo del lado de los que tienen menos poder o los que visto lo visto y vivido lo vivido, llevan la de perder. Me explico; si estoy del lugar de los mapuches es porque no desconozco que ellos vendieron sus tierras, pero también conozco que la mayoría de ellos firmaron papeles sin haber nunca aprendido a leer. Me pongo del lugar de los expropiados porque aunque ellos no quieran les quitarán sus propiedades en algún momento pues la porfía nunca ha podido detener el vitoreado avance del capital. Cada vez se construyen más centros comerciales y quedan en el olvido más casas con patios donde podíamos jugar. Plazas todavía construyen pero sacan los árboles y ponen máquinas para hacer ejercicio y no digo que no haya que ejercitar el cuerpo pero ¿por qué no ponen también bibliotecas para ejercitar la mente? Me pongo del lugar de las minorías que hace rato ya no son pocos pero siguen siendo ridiculizados como siempre por personajes pat...

La memoria en colores

N o sé porque me acuerdo de aquel hombre con muletas que vendía boletos de la lotería en la Plaza de Armas, gritándonos al paso y como si no vistiese harapos que los boletos que tenía eran los de la buena suerte. Del viejito pascuero que en víspera de navidad pedía monedas en Mapocho diciendo que era para regalarse un vinito. Me acuerdo de los carabineros golpeando sin motivo alguno a las personas que alteraban las ventas de no una, sino de muchas avenidas con su inconformismo. Me acuerdo de los que en Peñalolén tuvieron frío cuando era invierno y de los que en tantas poblaciones tenían y tienen que cargar con el estigma de ser personas de última clase. De los que ahorraron muchos años y recibieron casas mal construidas y de los que marchaban por educación de calidad y eran incapaces en el trasporte público de dar el asiento a las personas de mayor edad.  De todas esas cosas y muchas otras me acuerdo ahora que es verano. Ahora que la gente habla de dietas, de los espectáculo...

Persépolis

C omo sociedad occidental leemos pocos libros escritos por mujeres, vemos pocas películas dirigidas por mujeres y son muy pocas las superheroínas conocidas; y aunque ciertas editoriales, compañías cinematográficas y campañas más o menos recientes intentan hacer algo al respecto...siguen siendo muy pocas las obras artísticas/intelectuales de mujeres a las que tenemos acceso. Para hacer esta reflexión más interesante me quiero centrar en la obra de una mujer que viajó desde su Irán natal a una Francia que la adoptó como una de las suyas sin mediar más que aquel enorme y velado talento que podemos encontrar en las mujeres por más que nosotros los hombres pasemos por su lado mirando hacia cualquier lado. No pretendo asegurar que todas las mujeres ni todos lo hombres son capaces de concebir ideas que son luminosas a la vez que universales; quiero ser más bien irónico comentando una maravilla que fue adoptada por nuestra cultura tan civilizada, Me refiero al libro Persépolis.   ...

Blind Willie Johnson; Dark Was The Night

H e estado disfrutando una serie de siete documentales acerca del Blues producidos por Martin Scorsese del que es muy probable que escriba una entrada muy pronto y en titulado The Sould Of A Man me reencontré con la estremecedoras canciones de Blind Williw Johnson  y recordé que esta es la música que define gran parte de mis estados anímicos. La canción que le da nombre al documental fue para mi un enigma hasta ahora que al buscar en Internet encontré la traducción. No me sorprendió enterarme de que este bluesman era ciego y que su aporte es principalmente desde el mensaje cristiano. Encontré también un disco titulado como la entrada; lo escuché un par de veces y pensé en todo aquello que cada cierto tiempo algunas personas sufren y como aquel sufrimiento puede ser canalizado o mitigado con los gestos de algunos corazones que hacen menos oscura la noche. Al parecer hay una re edición de este disco (por la caratula que encontré para acompañar esta entrada) de todas maneras e...

Un regalo para compartir 10

H e escrito muchas entradas, las han leído muchas más personas de las que imaginaba; me he atrevido a compartir no solo desvarios, sino que también comentarios que no buscan más que dejar por escrito mis fascinaciones. Había pensado dejar de escribir este blog hoy que se cumplen diez años desde la primera vez que quise compartir el regalo que es la posibilidad de sentir, reflexionar y amar en conjunto con otras personas. Me alegra que sean casi sesenta mil las veces que estas reflexiones han sido leídas; sé que en estos tiempos esta es una cantidad muy baja en comparación a los contactos, los me gusta o la popularidad de la que pueden presumir otros en sus redes sociales; pero insisto en que me alegra haber podido compartir con cada uno de las personas que han leído al menos uno de mis escritos. En estos diez años he confirmado la mayoría de mis certezas, he conocido más gente buena que gente mala, he amado cada día más y necesitado cada vez menos. Conocí a Ana, a Gabriel, a Mau...

La Historia de Dios (National Geographic Channel)

N o soy muy asiduo a ver televisión (muchos ya lo deben saber) sin embargo, aveces algo me llama la atención. Lo último que me maravilló y me mantuvo más que interesado a lo largo de seis episodios fue el programa La Historia de Dios del canal  National Geographic Channel . Conducido por el carismático actor Morgan Freeman nos lleva a lo largo de temáticas relacionadas con la existencia de un ser superior: la vida tras la muerte, el pecado y el apocalipsis por nombrar algunos asuntillos no menores. No es necesariamente material para creyentes, es más bien una sana revisión a nuestra condición humana, una búsqueda de aquello que nos intriga y nos asusta. Una regresión a la raíz de las religiones mucho más atrás de sus recientes nombres. Un recorrido a lo extenso de nuestras semejanzas. Dios tiene tantos nombres como preguntas tienen los seres pensantes; es sorprendente enterarse de que en el Vaticano hay astrónomos, de que las tres principales religiones del occidente conviven ...