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Despistes y franquezas

A ntes escribí que Mario Benedetti me parece mejor poeta que cuentista; esta aseveración es antojadiza ya que este entrañable y bonachón hombre que podemos ver en las fotos es uno de mis poetas favoritos no obstante, siendo bastante sincero, debo reconocer que volver a leer Despistes y franquezas me parece un ejercicio fresco como gratificante entre tanta literatura que busca ser pretexto para una saga o afán de lucro basado en la irrefrenable necesidad de no pocos lectores de conocer las bajezas humanas. La obra de este imprescindible latinoamericano (estoy seguro que a él no le importaría que le reconozca como ciudadano ilustre de nuestra patria grande en desmedro de su pueblo chico que es Uruguay) es sencilla a la vez que precisa, los relatos y poemas incluidos en este intento de agradecer a los fieles lectores son también precisos señuelos para captar lectores distraídos, ciudadanos apremiados por el tiempo que seguro no repararan en las más de doscientas páginas del libro ...

Las palabras y la música de Cole Porter

T al vez porque me gustan de sobremanera las películas antiguas, por un severo caso de sobredosis de Wody Allen o sencillamente por el innegable talento de este compositor que se bastaba solo para escribir tanto textos como melodías inolvidables que me atrevo a comentar un disco que usted puede oír gratis en la más famosa plataforma de vídeos del mundo. Cole Porter fue uno de los más importantes compositores de los años 30, 40 e incluso parte de los 50; las grandes estrellas del ambiente musical demandaban interpretar algunas de sus composiciones; por eso no es extraño encontrar en este trabajo a algunos interpretes amplia mente conocidos para aquellos amantes tanto del cine como de la música de antaño. Algo de jazz y bastante de los ritmos más íntimos propios de  la cultura de los Estados Unidos a principios del siglo XX. El sonido es perfecto (este es uno de aquellos casos en que se agradece la remasterización) claras las orquestaciones y fascinante las interpretacio...

La maman et la putain (1973)

U n titulo provocador; una duración que pone a prueba a aquellos que les aterroriza perder el tiempo; diálogos tan eternos como profundos, irónicos y a ratos hermosos; todo esto y más contiene la que no caber duda es la mejor película de Jean Eustache . Revisión de los lugares comunes del pseudo intelectual, temprano desencanto ante lo que nos prometen algunos momentos estelares del pensamiento humano, ensayo y error de aquello que anhelamos pero una vez conseguido no hace sino deprimirnos. Alexander ( Jean-Piere Léaud ) es un "pensador" parisino post mayo del 68; goza del soñado privilegio de vivir para la contemplación artística y cultural gracias a que las mujeres con las que se relaciona trabajan; él no trabaja, el siente y toma partido frente a las profundas incoherencias del actuar humano. Marie ( Bernadette Lafont ) vendría a ser algo así como la madre, pues "comprende", "ayuda" y mantiene a Alexander y la recién conocida Veronika ( Françoise...

Ahora resulta que todos somos inocentes

N o es que el ladrón alguna vez haya dejado de robar por necesidad; es que la sociedad tiene la culpa. Del fracaso de aquellos que nunca aprendieron que los logros se alcanzan con esfuerzo, la política populista tiene la culpa; del bajo desempeño en los estándares de conocimiento, el desinterés y la falta de compromiso de las familias son los únicos responsables y de nada se culpe a los maestros que ya no quieren ser maestros. Las fuerzas del orden no pueden poner orden si es que los jueces no entienden que los derechos de un hombre terminan en donde comienzan los derechos de otro hombre; los uniformados resulta que ahora también roban y de nuevo los que han robado desde siempre vuelven a ser presidentes; la culpa no la tienen ellos sino que aquellos que sabiendo como es la cosa siguen jugando un juego que no les pertenece. La mujer gana espacios que otras mujeres con su banales discursos les desmerecen; y la culpa no es de ellas, es de aquellos hombres que no sabiendo comport...

The Beatles Anthology

N o había vuelto a revisar éste material, que es el que creo hasta ahora, el mejor documental que se ha hecho sobre Los Beatles . Vi un capitulo por día y aproveche a escuchar cada uno de los discos que forman parte de la versión en audio. Anthology es para quien no lo sepa un proyecto de recopilación definitiva del grupo que a pesar de algunos, sigue siendo fuente de incombustible material. Normalmente se intenta sacar partido de cualquier registro por mediocre que sea cuando se sabe que tendrá un rentable recibimiento en el mercado de los fans. Este no es el caso; cada uno de los  ocho capítulos contenidos en cinco DVDs vale su visionado lo que el espectador haya pagado. Emprendemos un viaje desde los orígenes de cada uno de los integrantes hasta su división como banda (lamentable no fue el caso como otras muchas bandas que se separan y luego se vuelven a juntar). Asistimos a nacimiento de sus discos y de otros proyectos acompañados en todo momento de una banda de sonido a pr...

El país de las oportunidades

E n los años ochenta la gente de mi pueblo chico solía decir que en el norte se encontraba el país de las oportunidades. Los países del centro y del sur o sufríamos de dictaduras o adolecíamos de subdesarrollo; parecía que el remedio solo se podía conseguir en aquel norte tan idealizado. La economía de libre mercado terminó dándole la razón a todos aquellos que postulaban que era una tremenda irresponsabilidad entregarle el manejo de los pueblos a aquellos que decían discursos bonitos y al fin padecían de las mismas codicias de los que aseguraban combatir. Aquellos fueron años muy convulsionados y aquellos que lograron llegar hasta el norte tuvieron que partir desde bien abajo; los ciudadanos de aquel norte tan anhelado no estaban dispuestos a realizar ciertos trabajos que por bajos salarios los recién llegados realizaron sin asco. Los años lo curan todo y aquellos que aguantaron y con el tiempo se disimularon y renegaron de sus raíces triunfaron dando fe de que era verdad que al nort...

La visita del que no cree

H ace algunos días visitó nuestro pueblo pequeño la más alta autoridad eclesiástica que nos podía visitar. Fue a la cárcel de mujeres donde vio niños y niñas que estaban presos, se reunió disimuladamente con los poderosos, recorrió templos y caminos; habló mucho y dijo poco; pero sobre todo, volvió a defender lo indefendible. Él que pide que creamos no cree en las personas; él que encabeza la fe de aquellos que durante siglos han creído sin ver, exige pruebas para creer en una verdad que sin necesidad de pruebas para todos es evidente. Pide que los jóvenes se conecten en un pueblo donde las peores cosas se escriben amparados en el anonimato de las redes sociales. Vino y se fue; su visita para pocos fue lo que se esperaba; muchos le vieron a disgusto por la televisión que aunque laica, obligo a justos y a pecadores a ver en todo momento aquello que hacía y omitía tan santo hombre. Los viudos de lo banal se apresuraron a escribir a los diarios exigiendo la inmediata reposición de la...