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La letra de las canciones

M e cuesta comprender que haya quienes no escuchan o poco les interesa lo que digan las letras de las canciones. Si bien, también soy capaz de divagar con una sobresaliente ejecución instrumental o las maravillas que es posible hacer brotar de sintetizadores y órganos eléctricos; nada me conmueve más que la poesía o las imágenes que quedan en mi mente tras escuchar algunas canciones. Puede ser la tragedia que campea a sus anchas en algunos tangos, las lagrimosas manifestaciones del amor mal correspondido tan propias de los boleros y los corridos mexicanos o la simple ternura de ciertos compositores que han escrito y cantado al amor de nombres sencillos en el pasado y el presente con una inspiración muy difícil de falsear cuando no se tiene. Ha ratos necesito escuchar música alegre que otorgue un respiro a la natural melancolía que a cada rato me acompaña. Necesito de momentos y de canciones que me permitan integrarme a la celebración colectiva; entiéndase la cumbia, la salsa...

Las otras hambres

                               No sólo de pan vive el hombre                              Ni la mujer, ni el anciano, ni la anciana                              Ni el niño, ni la niña…                              También precisa una casa digna                              Una digna salud y una digna educación         ...

De la Ira

L eer a Séneca (el joven) en estos días es un bálsamo de paz, moralidad y fortaleza de carácter y principios. No es casual que este sabio pensador romano fuera poco menos que idolatrado durante el renacimiento, que sus obras de teatro, ensayos y diálogos sean descubiertos y valoradas por pensadores que han nacido hace pocos años. Su discurso es simple, directo y carente de toda pretensión y su libro De la ira es muestra y ejemplo de aquello que manifiesto. Cuando cada vez más personas exigen ser escuchadas, cuando a la violencia como nunca se le combate con violencia, un libro como este da bastante para pensar. No es un superventas que la gente compre para después dejarlo en un estante sin leer; incluso quien lo quiera leer lo puede descargar desde Internet, es un clásico romano, un libro que debiese confortarnos en aquellos momentos en que algunos o algunas más heridos que nosotros nos exijan ser más confrontacionales. De la ira es uno de los diálogos más celebre de este pen...

Aprendizajes del zen

                                    * -Maestro, sildenafil comencé a estudiar el zen y no me siento mejor. Sigo sin poder hacer contacto con la divinidad que hay en mí, sigo sin conocerme; mis dudas aumentan. ¿Por qué? -Hijo, porque no te das cuenta de que sí te estás conociendo; de otra forma no estarías inquieto y lleno de dudas. Eso forma parte del proceso. El zen es un método, no es el camino; es la escoba que saca los guijarros de tu camino. No busca hacerte mejor, busca hacerte sereno.                                                                          ** Después de ganar varias competencias de tiro al blanco, el joven y presumido campeón, desafió a un maestro del Zen famoso p...

Gandhi (1982)

R ichard Attenborough , el director de esta película, vio en este proyecto primero un anhelo, luego una extensa espera y finalmente un camino a seguir para sus futuras producciones. Es una de aquellas obras que además de inspiradoras son un verdadero éxito en países con culturas muy diferentes. La necesidad permanente de no pocos espectadores de asistir a la narración audiovisual de aquellas vidas que alcanzan un estatus de "ejemplares", el carácter de mega producciones que precisan de la colaboración de dos o más naciones para su esperada culminación hacen de esta película una de las cumbres del cine biográfico.  Ben Kinsley revelándose a los amantes del buen cine como uno de los más excelsos actores de la época con un papel que parece hecho para su lucimiento, un potente grupo de actores secundarios y un metraje digno de la vida que se nos quiere contar (3 horas y 8 minutos aproximadamente) en la que podemos como curiosos occidentales conocer tanto modos como tradic...

Esperando tu ternura

                                           Puedes considerar                                             A esta altura de la batalla                                             Mi actitud como equivocada                                             Por a...

Querida amiga

S ería gracioso contar con la venia de Roberto Fontarrosa y de Ariel C Arango para profundizar contigo acerca de lo que para ti y para mí conllevan las malas palabras. Explicarte que la única vez en que tú me insultaste mantuve un largo silencio no por miedo, mucho menos por lástima. Me quedé callado porque las tuyas nunca fueron en realidad malas palabras. Fueron palabras de dolor como dolidas son las palabras de aquellos que nos insultan no solo con sus palabras, sino que cotidianamente también con sus actos. Nada tengo en contra de aquellos y aquellas que no pueden articular sus iras y sus frustraciones de otra manera que no sea con palabras con espinas, de aquellos y aquellas que no saben muy bien como decir sin ser enjuiciados por el insurrecto acto de decir lo que otros murmuran o callan. Las malas palabras, convengamos, no han de ser aquellas que no son más que el eco de la pobreza ya no solo material, sino que también de la falta de educación y de afectos. Malas palab...