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Historia Universal de la Infamia

  C ada una de las veces que he leído este libro, que debiese ser más largo...por su pretencioso titulo, me quedo con una sensación de bienestar extraña. Es el primer libro de ficción de Jorge Luis Borges (los anteriores eran poemarios y ensayos varios). Tenía el hombre, por entonces, treinta y seis años; era el 1935 y ponerse a escribir acerca de trúhanes, piratas y sinvergüenzas, que habían sido reales por lo que son reinventados en lo que respecta a hechos y fechas, parece no tener el encanto que podría esperarse, pero lo tiene. La lectura es rápida porque los relatos son breves pero la sensación que queda tras terminar cada uno de ellos es difícil de explicar. En el año 1954 Borges se declaro un tanto distanciado de esta obra que le parecía algo así como un pecado de juventud. Una juventud adelantada, por cierto. La juventud de un lector que ya a esas alturas era evidente que leía y leía mucho. La primera parte tiene ocho cuentos inspirados en infames reales: Un falso predicad...

Frases XXVI (José Mujica)

"Pobres son los que quieren más, los que no les alcanza nada. Esos son pobres, porque se meten en una carrera infinita. Entonces no les va a dar el tiempo de la vida"  "En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio porque aprendí una dura lección que me impuso la vida: que el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad frente a las cosas" "Van a envejecer y van a tener arrugas, y un día se van a mirar en el espejo y tendrán que preguntarse, ese día, si traicionaron al niño que tenían adentro" "Triunfar en la vida no es ganar. Triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae" "Ser libre es gastar la mayor cantidad de tiempo de nuestra vida en aquello que nos gusta hacer". "No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivo con lo justo para que las cosas no me roben la libertad". "El hombre instruido puede ser mucho más bestia que alguien que no lo está. Detrás de la enseñanz...

Tren a Busan (2016)

Desde que George Romero se le ocurrió reinventar a los zombis en la mítica La noche de los muertos vivientes (1968) al día de hoy, se ha usado y recontra usado a estos muertos resucitados que suelen dar más risa que miedo... pero eso puede cambiar. Puede ser que una película filmada con sorprendentes efectos especiales, una buena dosis de sentimentalismo y una historia con cierto grado de claustrofobia nos sorprenda mucho y no sólo a nosotros, que lo único que buscamos cuando vemos películas como estas, es entretenernos, sino que pueden ser muy reconocidas por quienes algo saben de buen cine. Yeon Sang-ho había dirigido antes Estación Seoul un animé, de terror, que cuenta lo que pasa antes de los sucesos que ocurren en Tren a Bosan . La precuela animada no es tan buena como la película y es parte de una filmografía que no es tan amplia pero es bastante entretenida. En la historia que nos cuenta esta película que va de un padre trabajólico que tiene que llevar a su, decepcionada, hi...

La lectura (IX)

 * La lectura es peligrosa porque no ha de faltar la gente que crea que aquello que dicen los libros puede y debe ser posible.     Porque aún no existe mejor antídoto contra la ignorancia. Quien lee piensa y quien piensa, es natural que actúe; que algo ya no sea igual a como era antes de la lectura.     Aquello que dicen los libros fecunda ideas…si acertadas o equivocadas, es solo el tiempo quien lo puede decir.     Quien puede parir ideas difícilmente puede permanecer callado ante lo que considera injusto. **     Quien lee va muy lejos, aunque en un parque, un patio o en una celda lea. Le es imposible retener eso que hace años llamamos imaginación. Puede soñar o divagar con innegable felicidad. Vivir su vida y a la vez muchas otras vidas sea cierto o mentira la reencarnación. Encontrar las palabras de amor que sabía tenía que decir, pero no las hallaba en ninguna parte. Recobrar la memoria que había perdido o que le habían hecho perder. ...

La lectura (VIII)

H aber descubierto las bibliotecas públicas hace algunos años había sido una verdadera fiesta para mí. Saber que podía leer casi cualquier libro, atreverme ahora a llevarme libros a la casa, incluso por algunas semanas…pasé muchas horas en la biblioteca municipal de la comuna en que crecí. Hice grandes amigos que como ha  sido siempre en mi vida, forman parte de un momento que es más recuerdo que certeza del día a día.     Leí mucho de las obras de Pablo Neruda , Antonio Skármeta , Hermann Hesse y Eduardo Galeano por citar a los autores que más leí en mi periodo de bibliotecas. Formé parte de un taller literario y leí mis primeros escritos a cercanos y desconocidos. Supe qué era una hemeroteca, aprendí que a pesar de lo que había pensado antes, los diarios no tienen fecha de vencimiento y que las revistas guardan las distintas fascinaciones de las personas impresas en colores.     Muchos años después sigo buscando en las bibliotecas; me hago amigo de q...

A propósito del paso del tiempo

    E n los últimos años he escuchado no pocas veces que el tiempo está pasando demasiado rápido; no sé si es cosa de la edad o de los cambios climáticos; lo que es un hecho es que nuestra percepción de cómo se nos va la vida, en este momento es un poco angustiante. Es un hecho que, pasado los treinta años, ya debiésemos tener definido en gran parte el cómo será el resto de nuestras vidas. A esta edad han terminado los estudios necesarios para poder ganarse la vida, es muy probable que hayamos tenido al menos  "un amor de nuestra vida"  y una cierta independencia económica y de pensamiento. Sin embargo, en muchos casos, no es así; hoy son muchas las personas que viven construyendo un futuro que nunca les llega sin embargo el tiempo no se detiene, avanza a pesar de las excusas y de las inseguridades.     Cuando éramos niños la vida parecía eterna, en la adolescencia se paralizaba el tiempo cada vez que nos enamorábamos, sin embargo, la vida adult...

Los carretoneros

N o deja de ser extraño que el regalo que más recuerdo de cuando era niño sea un carretón. Que ese carretón lo haya hecho para mí un hombre que muy pocas veces tenía trabajo y que, el regalo, haya sido yo quien lo hubiese pedido con la finalidad de que se me hiciera mucho más fácil traer algo que ayudara a parar la olla. Anduve varios años empujando o tironeando ese vehículo que funcionaba con un motor con dos desnutridos pistones. Lo cargaba con bolsas, cartones, diarios viejos o botellas que, por entonces, hacían más fácil conseguir el sustento y cambiar todas aquellas cosas que la gente me daba, por algunas monedas que me otorgaron cierta independencia. Éramos varios los que, de pantalones cortos, manejábamos nuestros vehículos rumbo a las ferias para ayudar a las caseras que nos aguardaban, maternales, para que les ayudáramos con las compras. Los vendedores también nos esperaban con encargos y con baldes que había que llenar con agua para lavar las verduras que estaban sucias. Algu...