Ir al contenido principal

Entradas

No pocas veces se nos va la vida

N o logro entender cómo es que algunas personas deciden no vivir su vida. Cómo es que siguen permitiéndose perder el poco tiempo que tenemos para estar con las personas que consideramos importantes. Suelen pasar horas, días y hasta años. Años preocupados de aquello que no les da ni un poco de tranquilidad, se cansan sin comprender con qué objeto hacen todo y dificultan cada vez más su entender el sentido de la vida. Los sueños, las tareas realmente dignas de realizar, los viajes si se necesitan, la urgencia de demostrar cuánto nos importan las personas que nos importa son ahora. En estos aspectos nunca tendremos la certeza de un mañana. Conozco tanta gente que dice que estudiará lo que le gusta, tomará vacaciones, irá a visitar a un ser querido, conversará un día de estos con alguien con quien hace mucho tiene que conversar...y mientras tanto viven solo para el trabajo, haciendo tantas cosas que en verdad no quieren hacer, pero hacen. La mayoría se estremece cuando lee ...

Ray Charles Deluxe

T uve el privilegio de recibir hace algunas semanas atrás un regalo que incluso el día de hoy me sigue emocionando. Es una edición de tres discos con algunas de las canciones del legendario Ray Charles . La edición está muy bien cuidada y la música clasificada según el estilo. El primer disco seguro es el más atractivo pues podríamos decir que contiene las canciones más famosas pues es el que reúne sus principales interpretaciones en el rhythm blues; podemos encontrar, cómo no, ese clásico innegable que es Hit The Road, Jack o You Are My Sunshine . El segundo disco es más reposado; encontramos interpretaciones más intimas y también algunas joyas del repertorio más espiritual de este gran artista; están por ejemplo Georgia On Mi Mind y dos interpretaciones del repertorio de The Beatles que no tenía el gusto de haber escuchado (Eleanor Rigby y Yesterday). El tercer disco es más matizado, podemos encontrar más interpretaciones de blues, esta vez más clásico y algo de feelin; desta...

La ley del silencio (1954)

C onocida también como Nido de ratas ; es una película inolvidable. Quizás se deba a la magistral interpretación de actores que están en estado de gracia gracias a un método de actuación muy en boga por aquel tiempo; aunque también puede ser porque los hechos que se retratan tienen su origen en una historia real o por último; porque parece un verdadero manifiesto de su director Elia Kazan a raíz de sus motivos para testificar contra sus propios compañeros de trabajo en los años en que en estados Unidos se buscaba identificar a los artistas con tendencias comunistas.  Terry Malloy ( Marlon Brando ) es un boxeador fracasado que trabaja como estibador en los puertos; oficia además de mensajero del jefe del sindicato. Sin darse cuenta y debido a sus propias inseguridades, termina más involucrado de lo imaginado en una situación más que incomoda y para aliviarse decide testificar contra sus propios compañeros. Escenas de antología que incluyen diálogos inolvidables, palizas de a...

Diógenes (II)

C uentan que cuando Diógenes iba al mercado reía; algún hombre intrigado se le acercaba y le preguntaba a qué se debía tanta risa. Diógenes entonces les respondía: "Me río porque cada vez que vengo al mercado puedo ver cuantas cosas no necesito para ser feliz". ________________________________________*________________________________________ U n día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas, sentado en el umbral de una casa cualquiera. No había ningún alimento en toda Atenas mas barato que el guiso de lentejas. Dicho de otra manera, comer guiso de lentejas significaba que te encontrabas en una situación de máxima precariedad. Paso un ministro del emperador y le dijo: "¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser mas sumiso y a adular un poco mas al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas". Diógenes dejo de comer, levanto la vista, y mirando al acaudalado interlocutor intensamente, contesto: "Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un p...

Educar el oído (I)

E n época de tantos estímulos audiovisuales que placer es el silencio o la discreta compañía de música suave. Recuerdan cuando era muy bien visto sentarse, encender un cigarrillo o beber un poco de algo y disfrutar de los instrumentos. Me gustan mucho las canciones que dicen cosas pues son alimento para los pensamientos; pero la música, las notas, los sonidos de los instrumentos, son un apacible sendero hacía mi espíritu. Me gusta mucho escuchar guitarras acústicas, pianos y vientos pero sobre todo violines. Me emocionan y me trasportan a sitios en los que creo nunca haber estado y sin embargo los añoro tanto. Procuraré no dar nombres de obras o interpretes porque mi intención no es demostrar nada que no sea el amor a los momentos en que estamos solos. Creo que todos debiésemos darnos el tiempo de sentarnos a escuchar música sinfónica, de detenernos un momento para concertar una cita con nosotros mismos; oír el sonido de nuestros pensamientos, abrir las ventanas hacía los po...

Un rincón para compartir

H oy es mi cumpleaños y también el cumpleaños del blog y como ya saben aquellos que me visitan desde al menos algunos años atrás; este día suelo compartir algo que para mi es importante con las personas que son para mi importantes. Para quienes leen lo que escribo he querido ampliar la instancia de compartir todavía más por medio de una pagina que se llama Rincón Cultural   Ojala que lo que puedan encontrar allí tenga tanto valor como para mi. Aquí abajo está el link a las publicaciones de este mes. Vengan todos a esta fiesta que es compartir lo que se tiene.     

Vivir (1952)

S i alguien debe confesar que esta película le sorprendió, ese debo ser yo; no es que no confiara en la capacidad de Akira Kurosawa de dirigir un drama (este director japones es inmensamente conocido por sus películas de samurais) es más bien el desarrollo de la historia y cómo no, la soberbia interpretación que brinda Takashi Shimura en la piel del desahuciado protagonista de esta historia. Kanji Watanabe (Shimura) es un viejo funcionario del servicio público que en más de treinta años lo único que puede presumir es de no haber faltado nunca a su trabajo. Su vida ha sido de lo más monótona hasta el día en que se entera que tiene cáncer. Entonces, enfrentado al desolador hecho de que no es capaz de recordar nada maravilloso de lo que ha sido su existencia, decide darle sentido a sus últimos días. Ve a tanta gente que le ha rodeado a lo largo de los años con nuevos ojos y hace de la construcción de un parque su última razón de vida. Nunca había vivido tanto como ahora que está m...