Lo comencé en mil novecientos noventa y lo
terminé solo cuatro años después, consciente de que, si alguna vez había
escrito poesía, este sería el libro que la contuviera. Le pedí a algunos buenos
amigos que ilustraran algunos poemas y yo ilustré otros cuantos. Me permití
expresar sin complejo alguno y poema a poema fui moldeando un estilo basado en
mis lecturas de aquellos años. Al leerlo hoy veo claramente cada una de las
influencias en mis versos. Influencias que para nada me avergüenzan pues desde
aquel entonces ya sentía que no escribía para parecerle bien a nadie y que
pretendería de algún modo continuar en la senda de la poesía latino
americanista que tanto marcó mi adolescencia.
Me permití homenajes a cantores, cronistas
y poetas y busqué desesperadamente desmarcarme de los modelos más reconocidos
de nuestra poesía, no obstante hay ocasiones en que al parecer estuve muy lejos
de lograrlo. Estoy consciente de que no es un buen libro pero me siento
orgulloso de él pues es un retrato imborrable de lo que fue mi juventud. Fueron
versos que me abrieron las puertas de muchos centros sociales, multicanchas y
sindicatos. Junto a Las Prosas del Barro
me permitieron ir por las calles como un niño prodigio; aplaudido muchas veces
por personas a quienes yo mismo admiraba y aún hoy admiro.
Cuando se es honesto meterse en política trae muchas más penas que alegrías; yo me permití rodearme de la gente precisa para mi crecimiento por aquellos años. Me permití muy joven ser respetado y felicitado y no tener miedo a que otros escucharan o leyeran lo que pensaba. Descubrí una singular manera de amar cuando la vida se va en combatir a un sistema que cuando no injusto, resulta enajenante. Al principio el guerrillero del que quería hablar era el que todos conocen; de a poco me fui dando cuenta que era cada uno de los trabajadores, sobrevivientes y artistas que había conocido. Vine a comprender al fin del libro que llegué demasiado tarde a mi destino y que me tocó, no sé si afortunada o des afortunadamente cambiar balas por versos.

Comentarios
Publicar un comentario