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La memoria infinita

H abía estado esperando hace rato el momento. Sabida es mi admiración por Paulina Urrutia (mujer, actriz y ser humano innegablemente sensible); no había tenido ocasión de expresar la que siempre he sentido por Augusto Góngora (hombre, periodista y valiente en tiempos de cobardes). Quería mucho ver el documental de Maite Alberdi que la venía rompiendo en récord de público y buenas críticas. No se había dado el momento...hasta ahora. Cuando Augusto Góngora murió yo estaba pasando por el que ha sido, hasta ahora, mi momento más delicado en temas de salud. Estaba convaleciente de una operación y en estricta observación, a la espera de alguna manifestación sorpresiva de mi estomago tras una peritonitis que como no me mató, me hizo más sensible. Claro que sabía de qué iba el documental; muy poco sabía de la historia de amor que hace más de veinte años venía escribiendo la pareja depositaria de mi admiración. En varios momentos del documental quise llorar...no sé porque no lo hice, puede ser ...

Pettinellis

E ste es uno de los pocos discos que nunca me canso de escuchar. Desde la primera canción ( Hospital ) que se supone, es trágica, yo siento algo parecido a lo que los optimistas llaman alegría. Puede que sea la voz de  Álvaro Henríquez , que como muy pocos en la historia de Chile, es incomparable puesto a componer canciones o la soberbia musicalización a cargo de  Camilo Salinas ,  Nicolás Torres  y  Cristián Espiñeira  que logra una inmersión muy difícil de explicar si no se ha escuchado nunca el primer y único disco durante veinte años de esta fugaz, a la vez que potente banda.   Un hombre muerto en el ring ,  A Go Go  o la irreverente  Ch Bah Puta la  güeá , son para mí, en parte, el sonido de la felicidad. El año 2002 estaba recién formalizando una historia de amor que, pese o gracias a las diferencias, ha durado hasta hoy. Esperábamos a nuestra hija y uno de mis estudiantes me regaló una copia de este disco porque decía que l...

No odiar también es un privilegio

T enía guardadas algunas reflexiones sobre "el despertar de Chile" (octubre/2019), otras dedicadas a aquellas feministas que parecieran querer prescindir de "todos" los hombres, y cómo no...acerca de los cincuenta años del golpe de estado, también en Chile; para quién piense que la estrecha franja al sur del mundo es un país aburrido. Son reflexiones poéticas de esas que me encuentro escribiendo en los cuadernos y agendas que me regalan y parecieran no tener un uso definido hasta que, por apuro más que por disposición, termino escribiendo en sus vacías hojas. Estas son reflexiones reposadas. La primera parte de algunos escritos que buscan. como casi siempre, mostrarme lo más claramente posible quién soy según va pasando el tiempo y van pasando cosas que me impulsan a escribir. Decía que son reflexiones aunque incluí algunos poemas que escribí para este blog. La segunda parte son solamente poemas y están en un libro que pronto será publicado y que llegado ese momento...

Tsotsi (2005)

E sta es una de esas películas que dejan tranquilos a quienes ven en los finales felices un reparador bálsamo a los grasientos y desagradables finales que la mayor parte del tiempo, en la vida real se dan. El haber recibido el premio Oscar 2005 a la mejor película extranjera cierra con broche de oro cualquier tipo de discusión con respecto de hasta dónde puede llegar una denuncia social de este tipo. A mí la primera parte de la película me estremeció. Sucumbí al humano rechazo que se puede llegar a sentir por esos delincuentes jóvenes, que sin escrúpulo alguno, hacen y deshacen en las ciudades del mundo civilizado. En la medida que avanzaba la trama, como seguramente lo esperaban el director Anthol Fugard , ese malestar con respecto al actuar de Tsotsi (un notable Presley Chweneyagae ) se va transformando en un afecto que nos empuja a esperar lo mejor para un personaje que en un principio es detestable y que va adquiriendo ciertas sensibilidades no exploradas al descubrir a un bebé en ...

El legado democrático

  Q uienes aprendieron las lecciones de la Historia (y la aprendieron demasiado bien) fueron los señores políticos. Parias en los primeros años de la dictadura e inesperados aliados al término de la misma. Políticos también hubo cuando los economistas vieron, con absoluta claridad, qué es lo que se tenía que hacer para transformar los conceptos. Incluso algunos políticos fueron tan importantes durante la dictadura que sus rostros y sus obras estarán eternamente ligados a la imagen del dictador. Pero irónicamente, quienes fueron de mayor utilidad para Augusto Pinochet Ugarte, fueron los políticos que en dictadura fueron proscritos. Esos mismos que cercanos o tibiamente lejanos del gobierno de Salvador Allende, a partir del plebiscito del cinco de octubre de mil novecientos ochenta y ocho pasaron a ser los depositarios de un poder tutelado por el comandante en jefe benemérito reconvenido a partir de entonces en senador vitalicio. Fue la consigna del primer presidente democrático, des...

No hay manera de empatar las cosas

  S e intenta justificar lo injustificable aduciendo que hay que remontarse al año 1970, al gobierno de la Unidad Popular para contextualizar el golpe de estado que tanto daño les hizo a tantos y tantas alegrías les trajo a pocos. Se dice que el gobierno de Salvador Allende fue una dictadura y que se pasaron a llevar los derechos humanos de los terratenientes y las transnacionales. Quién ha leído, aunque sea un poco de Historia de América con los dos ojos, sabe de la Guerra Fría y las insolentes gestiones de Estados Unidos en contra de la voluntad democrática de aquellos países que, su política colonialista, nunca ha dejado de ver como infantiles. Sabe, aunque se resista a reconocerlo, que la mayor cuota de violencia, esa violencia que no solo es verbal, sino que vuela puentes y mata a generales del ejército no es atribuible a los afines al gobierno que fue derrocado. Es muy cierto que algunos hablaron de más, que no pocos creyeron en aquello del poder popular y al momento de los c...

La revolución con sabor a empanada y vino tinto

  C iertamente, para la comunidad internacional, era llamativo que un gobierno socialista llegase al poder a través de votos. No debió serlo para el veleidoso historial democrático del país que, después de tres intentos, le dio el triunfo a Salvador Allende, eterno candidato del partido socialista. Pudo hacer sido en 1952 y no hubiese pasado nada. Otro gobierno con vocación popular como lo fueron los de Arturo Alessandri o Pedro Aguirre Cerda. Allende, según sus biógrafos imparciales era un hombre de profunda convicción democrática y hubiese pasado a la historia como uno más de los presidentes que, proviniendo de una clase acomodada, tenían un verdadero compromiso con la solución de los incontables problemas económicos y sociales que desde siempre han afectado a su país. Mal momento para triunfar. Tras la revolución cubana, tras el mayo del 68 en Francia, en el momento más fogoso de la Guerra Fría. El clima mundial venía caldeado de sucesos históricos, los jóvenes con conciencia so...